Existen muchos mitos en torno a las vacunas. Tener tanta información disponible a nuestro alcance puede causarnos miedo y confusión. Sin embargo, médicos y expertos en salud, como los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) y la Academia Americana de Pediatría (AAP), sugieren que las vacunas son seguras y muy importantes. Aprende para qué sirven las vacunas.

El sistema inmunológico de los bebés

Según los CDC, los bebés recién nacidos generalmente son inmunes a las enfermedades porque sus madres les transmiten anticuerpos, pero esto solo dura su primer año de vida. Después de este período, los bebés ya no tienen protección contra enfermedades y gérmenes. Sin embargo, la AAP insiste en que, aunque la lactancia materna ayuda a proteger a los bebés, no sustituye a las vacunas. Por eso, recomiendan vacunar a tu bebé, ya que los estudios han demostrado que la lactancia materna más las vacunas brindan una mejor protección a los niños.

¿Para qué sirven las vacunas?

La inmunización protege a nuestros pequeños de enfermedades graves que pueden conducir a la muerte. Son tan eficientes que su implementación ha llevado a una disminución dramática en la aparición de infecciones. Las vacunas crean inmunidad contra diversas enfermedades; salvando vidas en esta generación y las venideras. Por lo tanto, si los padres no vacunan a sus hijos, pueden provocar el brote de una enfermedad que podría haberse prevenido fácilmente. Asimismo, los niños que no están vacunados pueden transmitir enfermedades a otros niños que son demasiado pequeños para ser vacunados, a personas mayores o a quienes tienen sistemas inmunológicos comprometidos.

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Es importante mencionar que la seguridad y efectividad de las vacunas están en constante revisión ya que deben ser seguras para los niños. Cuando se desarrolla una nueva vacuna, se prueba antes de que se apruebe y, después de obtener la licencia, se sigue controlando.

Vacunar a tu hijo ayudará a fortalecer su sistema inmunológico y lo protegerá contra enfermedades como el tétanos, la tos ferina, la rubéola, la hepatitis B, la poliomielitis y otras. Gracias a las vacunas, estas enfermedades ahora son raras. La mayoría ya no se conocen, a pesar de que provocaron graves epidemias en el pasado. Además, las vacunas nos ahorran dinero ya que tratar una enfermedad prevenible es muy costoso; si evitamos la vacunación, las enfermedades pueden resurgir y afectar a muchas personas.

Efectos secundarios

Muchos padres tienen dudas sobre para qué sirven las vacunas y qué efectos secundarios pueden tener. Si bien estos existen, por lo general son leves, como fiebre o dolor alrededor del área afectada. Existen otros efectos secundarios como enrojecimiento o sensibilidad, pero generalmente duran poco tiempo. Existe la posibilidad de desarrollar efectos secundarios más graves, pero son casos extremadamente raros.

Ahora, a pesar de los efectos secundarios, las enfermedades suelen ser peores que los efectos colaterales que aportan las vacunas. Por eso, no debemos tenerles miedo y debemos ser muy conscientes de lo que dicen los medios de comunicación sobre los mitos que rodean a las vacunas. Por ejemplo, la creencia de que las vacunas provocan autismo, pero que las investigaciones han demostrado que no es cierto.