Los bebés son seres sociales, es parte de su naturaleza y el poder conectar con otros es un aspecto clave para su supervivencia.

Desde el nacimiento, los bebés comienzan a comunicarse con los demás a través de su propio idioma: el llanto. El llanto de un bebé hace que el cuidador ofrezca comodidad y satisfaga sus necesidades, ya sea comida, un cambio de pañal o simplemente un  abrazo.

Al responder a las necesidades de tu bebé, estás ayudándole a ser más eficiente al comunicarse, y pronto todas esas noches sin dormir se verán recompensadas con su primera sonrisa chimuela.

La primera sonrisa social de tu bebé surgirá entre entre el mes y medio a los tres meses de edad. Notarás la diferencia entre esta sonrisa y su sonrisa de reflejo, ya que la social se produce en respuesta a un estímulo y no es una reacción corporal espontánea. Por ejemplo, ver tu cara o escuchar la voz de tu pareja provocará esta maravillosa sonrisa. Si tu bebé te sonríe, respóndele con otra sonrisa, así aprenderá que no solo el llanto sirve para comunicarse. De igual manera, hablar, cantar y hacer contacto visual con tu pequeña le ayuda a aprender a socializar y expresar sus diversas emociones.

A los bebés les encanta interactuar con los demás y esto les ayuda a desarrollar habilidades sociales. A los tres o cuatro meses de edad, puedes llevar a tu bebé a explorar el mundo e interactuar con otros adultos y niños. Aún no jugará con otros bebés, pero estará encantada de estar cerca de los demás y conocer caras nuevas. Además, estarás ayudándole a abrir su círculo social desde temprana edad.

Entre uno y dos años de edad, los bebés juegan al lado de otros niños pero generalmente no interactúan entre sí. Este tipo de interacción se conoce como juego en paralelo. Esto es completamente normal, dado que los bebés a esta edad tienden a ser posesivos de sus juguetes y a centrarse en sí mismos. Así que, no te preocupes, con el tiempo tu pequeña aprenderá a hacer amigos. La socialización es una habilidad aprendida y como cualquier otra, para dominarla se necesita práctica.

Desarrollando la socialización en mi bebé

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Dado que la socialización es una habilidad aprendida, debe haber interacciones con otros para que se pueda desarrollar. Tu bebé interactúa, en su mayoría, con sus cuidadores primarios, pero al exponerla a diferentes entornos y personas ampliará su conocimiento de los demás, mientras que aprendes acerca de su temperamento y necesidades en estas situaciones sociales. Seguramente a tu pequeña le encantará pasar tiempo con los demás, explorando e interactuando con ellos. Tu pequeña observará a otros bebés, aprenderá y reaccionará, aunque no juegue directamente con ellos. Por lo tanto, si están teniendo dificultades para conseguir que tu pequeña comience a gatear, organziar una reunión con bebés que ya dominan este hito podría ser el impulso que tu bebé necesita para empezar.

Puedes comenzar a exponer a tu hija poco a poco a otras personas llevándola al parque, teniendo reuniones caseras o yendo a una clase de estimulación temprana. Cada uno de estos ambientes le dará a tu bebé la oportunidad de involucrarse u observar a los que la rodean. No necesita ser una clase formal, basta con reunirte con uno o dos amigos o llevarla con un grupo grande de familiares. Lo importante es exponer a tu pequeña a una variedad de ambientes.

Otra manera de ayudar a tu bebé a socializar es ser un buen modelo a seguir. Presenta a tu bebé a los demás, lleva a tu pequeña a saludar a tu pareja cada que llegue a casa, menciónale que llamó su abuela o preséntale a tus amigos cuando te visiten. Solo recuerda mantenerte cerca de ella al exponerla a nuevos entornos, especialmente si está lidiando con la ansiedad por separación.

Por último, recuerda tomar las precauciones necesarias cuando expongas a tu pequeña a diferentes entornos. Asegúrate de que sus vacunas estén al día y evita lugares concurridos, especialmente durante temporada de gripa.


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