La mayoría de los padres tiende a elogiar a sus hijos por todo, especialmente durante los primeros años de vida cuando están aprendiendo y logrando nuevos retos constantemente. Ya sea que dieron sus primeros pasos o simplemente son muy graciosos, como padre es difícil no emocionarse y felicitar a nuestros hijos. Pareciera como si nos hubieran contratado de animadores las 24 horas del día.

Y no me malinterpreten, ¡esto es genial! Los bebés necesitan este tipo de apoyo social para mantenerse al día, aprender y crecer. Sin embargo, no todos los halagos benefician a los niños de la misma manera. Depende mucho de las palabras seleccionadas y de si estas se enfocan en los esfuerzos del niño o en sus características físicas e individuales. Por ejemplo, la frase «buen trabajo» se centra en las acciones del niño, mientras que «qué guapo» se centra en el niño como individuo. A pesar de que ambas frases pueden sonar bastante similares, tienen efectos muy diferentes en los bebés. Un estudio encontró que los niños están mejor preparados para los desafíos de la vida cuando son elogiados por sus acciones y esfuerzos, en vez de sus cualidades innatas.

Los investigadores estudiaron a un grupo de más de 50 niños mientras interactuaban con sus padres. Grabaron a estos bebés y los siguieron cinco años después. Los investigadores descubrieron que los niños que fueron elogiados por sus esfuerzos durante sus primeros tres años de vida estaban más preparados para superar los desafíos y retos de la vida. La razón es que estos niños creen que tienen la capacidad de aprender, ser más inteligentes, crecer y desarrollarse como personas en general. Sus padres les habían ayudado a creer en ellos mismos y en su capacidad de hacer que las cosas sucedan gracias a su esfuerzo y dedicación. Además, los investigadores registraron que a los niños se les elogia más por sus acciones y esfuerzos, que a las niñas. Por lo tanto, a pesar de que las niñas fueron elogiadas con frases como «eres muy inteligente», eran menos propensas a creer que podrían aprender cosas nuevas y desarrollar su inteligencia y, por lo tanto, eran menos propensas a desafiarse a sí mismas.

Roy Baumeister, un profesor de psicología de la Universidad Estatal de Florida, habla de la diferencia de fomentar el autocontrol y la autoestima en nuestros hijos. Los niños se benefician enormemente cuando sus padres fomentan el autocontrol y se centran en elogiar sus esfuerzos y logros. Por el contrario, cuando les decimos que son las criaturas más bellas e inteligentes de todo el mundo no les estamos ayudando, ya que sabemos que la mayoría de las veces esto no es realmente cierto. Y el hecho de que lo piensen no significa que sea verdad. De hecho, esto podría hacer que nuestros hijos crezcan siendo arrogantes y egocéntricos. Definitivamente, no es lo que queremos para ellos. Sin embargo, si fomentamos el autocontrol en nuestros hijos, en realidad les ayudamos a sentir que pueden lograr cualquier cosa que se propongan en la vida. Baumeister menciona que «el autocontrol puede realmente ayudar a que uno se convierta en una mejor persona, en lugar de simplemente considerarse a sí mismo como una mejor persona». Al final, lo que importa es que nuestros hijos sepan cómo superar los retos de la vida, crean que pueden cambiar, desarrollar nuevas habilidades y crecer en general como personas.

¿Qué nos podría hacer sentir mejor que saber que podemos hacer que las cosas sucedan siempre y cuando nos esforcemos por lograr lo que queremos? Solo se necesita lo siguiente: elogiar los logros y esfuerzos de nuestros hijos en sus primeros años de vida. Hay una sutil diferencia entre ambos tipos de elogios, ¡pero aparentemente los elogios dirigidos a los esfuerzos y logros de nuestros hijos tienen un gran impacto en sus vidas!

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Referencias:

Abrams, L. (2013). Study: Praise children for what they do, not who they are. The Atlantic. Recuperado el 8 de marzo, 2017, de https://www.theatlantic.com/health/archive/2013/02/study-praise-children-for-what-they-do-not-who-they-are/273062/.

Baumeister, R. (2005). Rethinking Self-Esteem. Stanford Social Innovation Review.