Los niños que desarrollan estrategias de afrontamiento positivas es más probable que se conviertan en adultos resilientes, pues aprenderán a manejar sus emociones y a reducir el estrés. Las estrategias de afrontamiento son lo que hacemos y pensamos para superar situaciones difíciles. Para los niños, las situaciones estresantes pueden presentarse cuando se despiden de sus padres o al interactuar con otros niños de su edad.

Ayudar a los niños a lidiar con este tipo de dificultades les dará las herramientas necesarias para poder afrontar los problemas que se les presenten en un futuro cuando sean adultos. Del mismo modo, ayuda a reducir el riesgo de problemas de salud mental.

¿Cómo pueden ayudar los padres?

La psicóloga Erica Frydenberg de la Escuela de Graduados de Educación de Melbourne dice que los padres pueden ayudar a sus hijos desalentando las estrategias negativas y fomentando las positivas. Por ejemplo, los padres pueden desalentar el culparse a uno mismo, y fomentar y modelar el pedir ayuda y mantener la calma cuando se enfrentan a un problema.

Incitar a los niños a hablar con un adulto sobre sus problemas es particularmente eficaz, especialmente cuando se conduce al diálogo acerca de las estrategias de afrontamiento.

«Lo que los padres pueden hacer es reconocer el sentimiento y problema de sus hijos y hablar sobre las diferentes maneras que pueden hacer frente a la situación», dice Frydenberg.

Susan David, psicóloga y autora del libro Emotional agility (Agilidad emocional), describe que muchas veces los padres intervienen y no permiten que sus hijos realmente experimenten una emoción negativa. Correr a ayudarlos o minimizan la emoción negativa o el problema, y no permiten que un niño aprenda cómo enfrentarlos.

La Dra. David ofrece cuatro pasos útiles para ayudar a un niño a afrontar, en vez de evitar, una emoción negativa.

  • Siéntela. No minimices o evites las emociones negativas; ¡siéntelas y reconócelas!
  • Demuéstrala. Demuestra todas las emociones. Algunas familias tienen reglas en torno a las emociones y  dicen que algunas son aceptables de demostrar o algunas deben ser reprimidas.
  • Etiquétala. Nombrar las emociones es una habilidad crítica para los niños, deben aprender a identificarlas y nombrarlas.
  • Vela pasar. Incluso las emociones más difíciles pasan con el tiempo. Ayuda a tu hijo a darse cuenta de eso.

Recuerda que los padres son los primeros y más importantes maestros de sus hijos. Modela estrategias de afrontamiento positivas para que sirvan como ejemplo para tu pequeño.