Tu hijo ha desarrollado su motricidad desde que nació. Al principio apenas podía abrir los puños, pero poco después disfrutaba de asir tu dedo y, más tarde, de tomar objetos para agitarlos. Todos los días tu pequeño logra completar tareas manuales cada vez más complejas. Ahora puede jalar juguetes hacia él, sostener cosas con la palma de la mano y tal vez hasta usar las dos manos simultáneamente. Pronto aprenderá a construir torres de bloques, a recoger objetos pequeños, a moldear plastilina y a sostener un crayón. Antes de lo que imagines estará trazando líneas, haciendo dibujos y escribiendo su nombre. Todas estas habilidades fortalecen los músculos de la mano y los dedos, preparando a tu hijo para sostener un lápiz en posición de escritura usando el índice, el dedo medio y el pulgar.

Al principio, tu pequeño sostendrá el crayón o marcador con el puño y hará movimientos aleatorios y amplios con todo el brazo. Luego tratará de sostener el crayón con los dedos y apuntar la palma hacia abajo. Seguirá trazando líneas con movimientos amplios con el hombro y codo, pero estos serán más controlados. Después, sus músculos serán suficientemente fuertes como para cambiar el crayón de posición, mantener el hombro y la muñeca estables, y hacer trazos cortos y precisos mientras la punta del crayón apunta hacia el hombro del brazo que dibuja. Cuando tu hijo logre hacer esto se volverá un gran pintor y deberás incluir habilidades de escritura en su repertorio de actividades; especialmente durante los años escolares. Claro que esto no sucederá de la noche a la mañana. Cada día tu pequeño realizará actividades motrices simples que desarrollarán y prepararán sus músculos, lo cual le ayudará a alcanzar el hito de escribir.

Conforme tu pequeño use crayones, buscará desarrollar el agarre más cómodo para él. Deberás poner atención a lo que hace para que su postura no afecte sus futuros movimientos de escritura. ¿Cómo saber si tu pequeño está utilizando un agarre adecuado? La mayoría de los profesores y terapeutas consideran el “agarre trípode” como la posición ideal. Es el más común y significa que se sostiene el lápiz entre el pulgar y el índice, mientras se apoya sobre el dedo medio.

Estudios sobre el desarrollo del agarre del lápiz sugieren que el método trípode es el más común en este proceso de maduración. Conforme tu hijo siga fortaleciendo sus músculos, irá adaptando su agarre y a los 2.5-3 años será capaz de realizar movimientos más controlados, finos y diestros. Otro estudio sobre la calidad de las habilidades de escritura sugiere que la propiocepción y conciencia quinestésica son vitales para esta habilidad. En las primeras etapas del aprendizaje motriz, el tacto, la propiocepción y la manipulación son muy importantes y dependen del control visual que tiene un niño sobre un objeto. Así que, aunque tu pequeño aún no pueda escribir su nombre, fomentar la manipulación de diferentes objetos y la exploración con manos y dedos beneficiará a sus futuras habilidades de escritura. La textura del crayón o la arcilla y el olor de la pintura le dan información sensorial al cerebro de tu hijo y esto fomenta el desarrollo de futuras habilidades motrices.

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