¿Tu bebé es tímido? Para determinar la respuesta puedes preguntarte cómo describirías el temperamento de tu hijo. Con demasiada frecuencia, tendemos a confundir la timidez o la inhibición del comportamiento con la introversión (Weir, 2014). Aunque la respuesta a la interacción social de los niños tímidos e introvertidos puede parecer la misma, es muy diferente.

Según Koraly Pérez-Edgar, psicóloga del desarrollo de la Penn State University, los niños tímidos realmente quieren socializar con los demás, pero hacerlo es demasiado abrumador y difícil para ellos. Por otra parte, los niños introvertidos no están realmente interesados ​​en la interacción social, ya que prefieren pasar tiempo a solas. Entonces, ¿cómo puedes detectar si tu hijo es tímido? Pérez-Edgar menciona que los niños tímidos tienen esto en común: son tímidos y muestran una sonrisa tímida.

¿Desde cuándo puedes saber si tu hijo es tímido?

Según estudios longitudinales de Harvard y la Universidad de Maryland, se pueden observar signos de inhibición conductual o timidez antes del primer cumpleaños del bebé (Weir, 2014). Uno de estos signos es la sensibilidad a la novedad. Por ejemplo, los bebés reaccionan con signos de angustia cuando se les muestra un juguete musical nuevo. Posteriormente, esta sensibilidad a las cosas nuevas se canaliza en una sensibilidad a la novedad social (Weir, 2014). Esta es una de las razones por cuáles es más común que un niño tímido desarrolle ansiedad social, en comparación con un niño introvertido.

¿Ser tímido tiene algún inconveniente?

Frente a lo que se pudiera pensar, ser sensible o reservado en situaciones sociales no es problemático. ¡Es bueno que existan personas más cautelosas acerca de las amenazas en el medio ambiente! Además, según un estudio de investigación, comportamientos como la sonrisa tímida son percibidos como positivos por nuestra sociedad (Weir, 2014). Sin embargo, hay algunas desventajas para los niños tímidos, como el pasar menos tiempo con otros niños, lo cual es importante para desarrollar habilidades sociales y de comunicación. Pero, dejando a un lado estas pequeñas desventajas, el mayor inconveniente para un niño tímido es el alto riesgo de desarrollar ansiedad social (Weir, 2014). A pesar de que la mayoría de los niños tímidos aprenden a adaptarse a medida que entran en la adolescencia, hasta el 35% de ellos desarrollan ansiedad social. Más adelante, esta puede conducir al uso de drogas como lubricantes sociales, o puede causar depresión. La buena noticia es que la mayoría de los niños tímidos aprenden a manejar su timidez y reacciones a lo largo de los años (Weir, 2014).

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 ¿Qué podría ayudar a regular la timidez en un niño?

Según un estudio de Pérez-Edgar, los bebés que habían mostrado más atención a las amenazas, como a una cara enojada, eran mucho más inhibidos de adultos. Pérez-Edgar sugiere que ayudemos a que los niños tímidos aprendan a concentrar su atención lejos de estímulos amenazantes. De esta manera podrían ser capaces de cambiar sus comportamientos y reducir el riesgo de desarrollar ansiedad social. Además, la crianza contribuye significativamente a la timidez. A pesar de que quizá queramos sobreproteger a los bebés tímidos, necesitamos dejarlos experimentar y hacer frente a situaciones incómodas. Al hacerlo, tienen la oportunidad de practicar la regulación de sus reacciones y sentimientos de timidez (Weir, 2014). Como padres, debemos apoyar a nuestros hijos, y al mismo tiempo permitirles hacer las cosas por su cuenta. En conclusión, la timidez no tiene que ser un problema para los niños tímidos (Weir, 2014). Si tienes un bebé así, ponlo en el entorno adecuado, no seas sobreprotector y a tu hijo le irá muy bien!

 

Referencias:

Weir, K. (2014). Born bashful. PsycEXTRA Dataset, 45(10), 50-50. doi:10.1037/e573082014-016