Cuando se le pregunta a la gente cuál es su objetivo final en la vida, a menudo responden “ser feliz”. Así que no es sorpresa que la meta principal de la mayoría de los papás sea criar un hijo feliz. 

¿Qué significa exactamente ser feliz?

¿La felicidad es una emoción, un estado de ánimo positivo o un estado constante del ser? La respuesta no es tan fácil como parece. Muchos padres y científicos han tratado de descubrir el secreto. Daniel Gilbert de la Universidad de Harvard es un científico que lleva años estudiando la noción de felicidad y que propone tres definiciones de felicidad: emocional, moral y crítica.

  • La felicidad emocional es un sentimiento relacionado con una experiencia. Por ejemplo, cuando tu hijo se emociona por una película, por una visita al parque de diversiones o por comer una galleta.
  • La felicidad moral está más relacionada con la virtud e ideas filosóficas. Cuando tu hijo vive una vida buena y próspera, llena de significado moral, entonces se sentirá profundamente satisfecho y contento. Dan Gilbert usa la palabra griega eudaimonia para ejemplificarlo, que se traduce como “buen espíritu […] florecimiento humano y una vida bien vivida”.
  • La felicidad de juicio es hacer un juicio acerca de una fuente de sentimientos potencialmente agradables en el pasado, presente o futuro. Este tipo de felicidad es generalmente seguida por palabras tales como “sobre”, “por” y “que”. Por ejemplo, tu hijo podría estar emocionado por tener un perro o podría estar feliz por ir a pasear al parque.

Conocer esta información nos aclara un poco más el significado de la felicidad, pero la pregunta continúa: ¿qué hace feliz a las personas? ¿Acaso existe una fórmula que podemos seguir para llegar a la felicidad?

Cómo alcanzar la felicidad

En una entrevista para Atlantic, el psicólogo George Vaillant dijo que, tras años de investigación, descubrió que una “buena vida” se hace gracias a las relaciones con otras personas. Las amistades, concluyó, son un gran predictor de vivir una buena vida; más importante aún que otras variables como el dinero. Cuanto más íntima sea la relación, mejor.

En su libro Brain Rules for Baby, el Dr. John Medina afirma que, además de las relaciones satisfactorias, otros comportamientos que predicen la felicidad incluyen: realizar actos altruistas, hacer listas de agradecimientos, cultivar una actitud de gratitud, compartir nuevas experiencias con seres queridos y aprender a perdonar.

Además, menciona que, a final de cuentas, el dinero no juega un papel importante para poder ser feliz. Como citó en su libro “De acuerdo con The Journal of Happiness Studies, las personas que ganan más de $5 millones al año no son notablemente más felices que las que ganan $100,000 al año. El dinero aumenta la felicidad solo cuando saca a las personas de la pobreza para alcanzar un nivel de vida medio. Al momento que los ingresos superan los $50.000 dólares anuales, la riqueza y la noción de felicidad se separan”.

¡Cría hijos felices!

Es de esperar que estos hallazgos ayuden a los padres a no obligar a sus hijos a escoger ciertas carreras profesionales con la esperanza de que vivan una «buena vida» en el futuro. Los padres pueden simplemente intentar guiarlos para que elijan una carrera que les guste, pero en la que al menos puedan tener una buena calidad de vida. Las personas tienen que ser millonarios para estar emocionados y felices con su vida. Una vez satisfechas sus necesidades básicas, los niños solo necesitan un buen sistema de apoyo, es decir, ¡estar rodeados de buenos amigos y familiares!

Sin embargo, una cosa es segura, si deseas que tu hijo llegue a ser feliz, debes intentar promover sus habilidades sociales para aprender a socializar de manera efectiva. Esto significa, enseñarle a tu pequeño cómo hacer amigos siendo amable y atento, y luego enseñarle cómo mantener y nutrir esas relaciones. Como puedes ver, muchos ingredientes entran en juego para criar niños socialmente inteligentes. Sin embargo, según la literatura científica existen dos factores que predicen una excelente competencia social: la regulación emocional y la empatía. Para promover esto en tu hijo, enséñale a perdonar y a ser considerado, amable, sensible y cooperativo. De esa manera, será más probable que tenga amistades duraderas y, por lo tanto, una mejor oportunidad de alcanzar la felicidad.

Si deseas trabajar en las habilidades sociales de tu bebé, ¡aquí hay una actividad que puede ayudarte a comenzar!

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