Dormir bien es indispensable para tener una buena calidad de vida. Permite que nuestro cuerpo descanse y mantengamos una buena salud física y mental. Dormir es esencial para nuestro cerebro, ya que durante esos momentos trabaja consolidando y organizando los eventos del día. De la misma forma, dormir las horas adecuadas nos permite pasar por diferentes etapas del sueño que contribuyen a que logremos un sueño restaurativo. El sueño es muy importante para los adultos y, considerando que nosotros ya no crecemos, sólo imagínate lo importante que debe ser para los bebés.

Dormir es esencial para ellos. Su cerebro lo requiere para desarrollarse y su cuerpo, para crecer. Cuando los bebés duermen recargan sus energías, liberan hormonas de crecimiento y consolidan todos los aprendizajes del día. Dormir los ayuda a despertarse listos para moverse, gatear y explorar el mundo que los rodea. De igual forma, les permitirá estar contentos y de buen humor a lo largo del día.

Durante esta etapa, la Fundación Nacional del Sueño (National Sleep Foundation) sigue recomendado un rango de sueño de entre 12 y 15 horas diarias. Algunos bebés dormirán menos, entre las 11 y 13 horas, y otros, incluso, dormirán hasta 19 horas al día. No obstante, los expertos recomiendan que los pequeños no duerman por encima o debajo de este rango de horas. Si consideras que tu hijo está durmiendo de más, puedes intentar acortar sus siestas de tal forma que reciba la estimulación necesaria durante el día, y, en caso de que duerma menos, intenta reforzar las rutinas de sueño. No es sino hasta después de los 12 meses de edad que las horas de sueño se reducen a 11-14 horas diarias.