¿Cómo podemos fomentar el autocontrol y la autorregulación en nuestros hijos?

En sus muchas aventuras como padres de familia serán testigos de aquellos típicos comportamientos de bebé y de niño pequeño que se pueden resumir en una sola cosa: auto-control o la falta del mismo. Al hablar de auto-control nos referimos a aquella habilidad para inhibir fuertes impulsos (arrancarse corriendo o morder a un compañero). Por otro lado, cuando se habla de auto-regulación nos referimos a la habilidad para reducir la frecuencia e intensidad de los impulsos utilizando estrategias de regulación (por ejemplo, el resistir comer algún dulce). En otras palabras, la auto-regulación es la base del auto-control. Entonces, ¿qué podemos hacer como padres de familia para inculcar estas habilidades en nuestros pequeños?

El desarrollo de estas habilidades es continuo y representan un elemento clave para el éxito de tu pequeño en la escuela, en su entorno social y en su desarrollo en general. Además, son imprescindibles para la cooperación, la tolerancia a la frustración, así como para una correcta resolución y manejo de conflictos. Con estas habilidades, al final del día, las pequeñas interacciones del día a día con tu hijo son las que tendrán mayor impacto en su desarrollo:

  • Para un recién nacido basta con atenderlo cuando este incómodo o disgustado. Cada vez que lo calmas o arrullas, él aprende que cualquier incomodidad pasará y que el malestar es algo pasajero. Con tu ayuda, tu bebé desarrollará estas capacidades y aprenderá a responder adecuadamente a cualquier eventualidad.
  • Para un bebé es necesario ser claro con las reglas. Si, por ejemplo, tu pequeño está jugando con algo que no debe, frases como “Esto no es un juguete, ¿qué te parece si mejor jugamos con esto?”, hacen toda la diferencia, ya que estableces el “deber-ser”, presentas una alternativa y tu pequeño aprende que no siempre puede hacer lo que quiere.
  • Conforme tu pequeño crece, vivirás esos estallidos de emociones en donde una explicación calmada y racional hace toda la diferencia del mundo. Con ello, tu hijo aprende poco a poco a calmarse solo, a manejar sus emociones fuertes y a expresarlas de una manera adecuada. Explicarle por qué no es buen momento para comer un dulce tiene un mayor impacto que simplemente quitárselo.

Detrás del auto-control y la auto-regulación, existen diferentes habilidades cognitivas que ayudan a tu pequeño a decidir sobre qué impulsos actuar y sobre cuáles no. Tu hijo aprende de ti día con día y son las pequeñas situaciones las que crearán los hábitos. ¡Es necesario establecer un ejemplo claro y buscar desarrollar estas habilidades cada que se presente la oportunidad!

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