¿El segundo cumpleaños de tu hijo se acerca? Entonces sabes que los «terribles dos años» están por llegar. Estos son, más que todo, una etapa de desarrollo, no una edad, por lo que puedes estar lidiando con ella cuando menos te lo esperes (entre los 18 meses y 34 meses).

Pero, ¿son tan terribles como todo el mundo dice? ¡Todo depende de cómo lo manejes!

Los niños de dos años se están dando cuenta de que son entidades separadas de sus padres, lo que significa que estarán decididos a actuar de manera independiente, probar sus límites y comunicar sus gustos y disgustos (tanto como puedan).

La desventaja es que los niños pequeños apenas están desarrollando sus habilidades, por lo que no serán capaces de lograr todo lo que se proponen, y eso es muy frustrante para ellos. Adicionalmente, tienen dificultades para expresar sus sentimientos y controlar sus impulsos emocionales, por lo que su ira y frustración tenderán a estallar abruptamente en forma de llanto, golpes o gritos. Durante este período tu pequeño necesitará de toda tu paciencia, así como tu guía para ayudarle a navegar por estas situaciones.

Cuando veas un comportamiento desafiante, por lo general significará que tu hijo no logra averiguar cómo expresar sus sentimientos de una manera adecuada o no sabe cómo conseguir lo que desea. Para hacer frente a esto, tu respuesta debe mostrar una forma constructiva de manejar sus sentimientos.

Te compartimos algunos consejos para tratar de manejar un comportamiento desafiante:

1. Nombra las emociones

Lee libros con tu hijo de manera recurrente y habla con él sobre cómo se sienten los personajes. De esa manera, una vez que tu hijo pueda nombrar o identificar el sentimiento, puedes sugerirle una manera de sentirse mejor o de resolver el problema.

2. Planea tu día

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Evita ir al supermercado cuando se acerque la hora de la siesta. Además, asegúrate de tener un “snack” o aperitivo en tu bolsa, en caso de que a tu pequeño le dé hambre mientras estén fuera de casa. Si tienes que ir salir de compras, trata de hacerlo durante la parte del día cuando generalmente está de buen humor. Si evitas salir de la casa cuando sabes que va a estar irritable, ¡puedes evitarte problemas! 

3. Ofrécele opciones adecuadas para su edad 

Cuando tu hijo se niega a hacer algo o no deja de hacer otra cosa, el problema suele ser un tema de control. Primero, recuerda usar un tono de voz calmado y palabras que sean neutrales y positivas. Toma en consideración que las sugerencias alientan una mayor cooperación que las órdenes. Así que, en lugar de imponer una acción, pregúntale su opinión dándole una serie de opciones limitadas. Por ejemplo, si quieres que tu hijo recoja sus juguetes, pregúntale: «¿Qué te gustaría recoger primero, tus bloques o tus libros?». ¡Asegúrate de que las opciones sean limitadas, específicas y aceptables para ti! Otro ejemplo podría ser ofrecer 2 opciones de diferentes vestimentas para el día. Esto le dará a tu pequeño un sentido de control y apoyo.

4. Practica el autocontrol

A pesar de que el autocontrol se desarrolla a lo largo de los años, puedes aprovechar los momentos cotidianos del día para enseñarle a tu hijo esta valiosa habilidad. Una de las mejores maneras de hacerlo es a través de juegos, específicamente aquellos que requieren tomar turnos. Este tipo de juegos son muy buenos para practicar la espera, el control los impulsos y el compartir con los demás. El juego simbólico o el juego imaginativo también ofrece muchas oportunidades de esperar, tomar turnos y negociar mientras tu pequeño decide cómo se va a desenvolver la historia.

Aunque los «terribles dos años» serán un período difícil para la mayoría de los padres, es un momento importante para el desarrollo de la independencia de tu pequeño. Trata de que esta etapa sea lo más positiva posible. ¡Recuerda que enseñarle a manejar sus emociones ahora le beneficiará mucho en el futuro!

 

Si deseas aprender más sobre cómo lidiar con el comportamiento desafiante de tu pequeño, visita los siguientes sitios: