¡Ayuda, mi bebé es quisquilloso para comer!

Si tienes un hijo mayor de un año, es posible que notes que su apetito ha disminuido, su elección de alimentos se ha hecho más selectiva y se pone quisquilloso al comer. Lo anterior es muy común y suele surgir cuando los niños comienzan a adquirir y desear su independencia. Además, ha terminado su primera gran etapa de crecimiento, la cual disminuye después de su primer año de vida. Unos días tu bebé comerá bien y otros días parecerá que no come nada. Puedes llegar a creer que tu pequeño es muy quisquilloso. Sin embargo, muchas veces esto se debe a que se interesa más en descubrir y jugar, que en comer.

La disminución en el crecimiento y el interés en el juego no son los únicos factores que provocan que los niños se vuelvan quisquillosos. Los investigadores en psicología y nutrición han descubierto que los genes también pueden jugar un rol importante en el rechazo de los alimentos. El miedo a probar nuevos alimentos se debe al temperamento de tu pequeño. Sin embargo, esto no quiere decir que el comportamiento no puede modificarse. Primero que nada, respira profundamente. A continuación, te daremos 11 consejos que te ayudarán a cerciorarte de que tu bebé coma lo suficiente, sin hacer de la hora de comida un campo de batalla.

  1. Es importante respetar el apetito de tu pequeño. A veces, tendrá hambre y otras, no. No lo obligues a comer si no lo desea. Expertos en nutrición y psicología han descubierto que acabarse toda la comida en el plato a pesar de no tener hambre puede conducir a trastornos alimenticios u obesidad en un futuro.
  2. Establece una rutina y horarios de comida y apégate a ellos. De esta manera, tu pequeño sabrá que las comidas sucedan a cierta hora establecida.
  3. Invita a tu pequeño al supermercado y hablen acerca de los alimentos que ven. Habla positivamente acerca de ellos. Deja que tu pequeño elija frutas y verduras con tu ayuda; de esta forma, lo estarás exponiendo a comida saludable sin la presión de tener que probarla.
  4. Sé paciente a la hora de servir comidas nuevas. Intenta motivar a tu pequeño a probar el alimento describiéndolo (color, textura, forma y aroma), en vez de solo decirle que sabe bien. Recuerda que la exposición es muy importante para lograr que a tu pequeño le guste un alimento o quiera probarlo. No te des por vencida. A veces tendrás que exponer el mismo alimento de 7 a 15 veces antes de que lo pruebe.
  5. A la hora de introducir un alimento nuevo recuerda acompañarlo de un alimento saludable que tu pequeño ya conozca y disfrute. Por ejemplo, si le gusta el espagueti a la mantequilla agrega un poco de espagueti con salsa de tomate a un lado. De dicha forma, le puedes dar a probar el alimento nuevo; si no quiere más, al menos ya lo probó.
  6. Minimiza las distracciones a la hora de la comida e intenta que sea breve, así al terminar tu pequeño podrá regresar a jugar.
  7. Ofrece los alimentos en diversas presentaciones. Si en algún momento serviste zanahorias crudas, ahora sírvelas cocidas. Corta el sándwich en triángulos y ofrece los chícharos congelados. A veces, estos simples cambios podrán hacer que tu pequeño disfrute de un alimento que solía evitar.
  8. Si tu pequeño se resiste a los alimentos, evita la urgencia de prepararle una comida nueva. En vez de esto, procura siempre servir diversas opciones en la comida; dentro de ellas incluye un alimento que sepas que le gusta.
  9. Asegúrate de que el tiempo que están sentados en la mesa sea agradable y que tu pequeño te vea comer, felizmente, los mismos alimentos saludables.
  10. No le des mucha leche o refrigerios entre comidas, ya que esto saciará a tu hijo y hará que no quiera comer a la hora de la comida.
  11. Finalmente, no ofrezcas el postre como premio. Únicamente crearás la creencia de que el postre es más deseable que la comida.

Seguir estos consejos te ayudará mantener la paz a la hora de la comida. Recuerda que tú tienes el control sobre los alimentos y los horarios que le ofreces a tu pequeño. Sin embargo, él tiene el derecho a comerse las cosas o no. Dale tiempo y sigue ofreciéndole opciones saludables en cada comida. Si estás preocupada por la cantidad de alimento que come tu pequeño, apunta lo que come. Esto te podrá dar una perspectiva objetiva sobre lo que come tu hijo. En caso de que creas que la salud de tu pequeño está siendo perjudicada por la falta de alimento, no dudes en contactar a tu pediatra. Él o ella podrá indicarte si tu bebé requiere algún suplemento alimenticio.

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