Todos sabemos que el sueño es una parte importante de nuestras vidas; de hecho, pasamos aproximadamente ⅓ de nuestras vidas durmiendo. Así que no es de extrañar que las siestas también sean esenciales para los bebés.

Cuando descansamos bien nos sentimos más felices, más alerta y con más energía. En otras palabras, el sueño es necesario para que el cerebro y el cuerpo se repare y se desarrolle adecuadamente, y eso es especialmente cierto durante los primeros años de vida. ¡Los períodos de sueño de calidad son tan importantes para su bebé como la comida que le proporcionan!

Como padres, es posible que hayan sido testigos de las consecuencias de que su bebé no haya dormido la siesta o lo hayan acostado muy tarde; no es una experiencia agradable. La falta de sueño no solo tiene un impacto en el estado de ánimo de su bebé, sino también en su atención y concentración, lo que finalmente afecta su aprendizaje y crecimiento. Cuando su bebé está despierto, cada sonido y movimiento es una nueva experiencia para la que necesitará energía para procesarla.

El vínculo entre el aprendizaje y las siestas

Sabemos que los bebés dedican la mayor parte de su tiempo a dormir, ¿cierto? Pero, ¿alguna vez se han preguntado qué tanto recuerda su bebé lo que hacen durante el día, especialmente los momentos de aprendizaje? ¿Existe un momento óptimo durante el día en el que deberían enseñarle a su hijo nuevas habilidades?

Los investigadores de la Universidad de Sheffield y la Universidad de Ruhr en Bochum, Alemania se preguntaron lo mismo. Querían averiguar cuál es el momento óptimo para que un bebé aprenda un nuevo comportamiento. En especial, se cuestionaron si las siestas diurnas, inmediatamente después de aprender algo nuevo, ayudaban a los bebés a recordar. Su estudio se centró en 216 bebés de entre seis y 12 meses y se evaluó su capacidad para recordar habilidades recién aprendidas.

Los investigadores compararon a los bebés que no tomaron una siesta después de aprender, con bebés de la misma edad que si durmieron durante al menos 30 minutos dentro de las cuatro horas posteriores a aprender las acciones. Los resultados fueron muy interesantes: solo los bebés que tomaron siestas después de aprender una actividad recordaron las acciones específicas, mientras que los que no durmieron no mostraron evidencia de recordar la nueva información. Descubrieron que el mejor momento para que los bebés aprendan es cuando comienzan a tener sueño.

¡Pero eso no es todo! Después de 24 horas, los bebés del grupo que durmió la siesta continuaron mostrando una memoria significativamente mejor en comparación con los bebés del grupo que no tomaron una siesta.

“Estos hallazgos son particularmente interesantes tanto para los padres como para los educadores porque sugieren que el momento óptimo para que los bebés aprendan nueva información es justo antes de irse a dormir”, dijo Jane Herbert del departamento de psicología de la Universidad de Sheffield.

Una conclusión importante de este estudio son las excelentes oportunidades de aprendizaje que los padres pueden crear cuando su bebé se va a dormir o va a tomar una siesta. ¡Muestra cómo actividades como leerle cuentos a su pequeño antes de irse a dormir son extremadamente valiosas!

Es importante tener en cuenta que los investigadores encontraron que las siestas de menos de 30 minutos no les daban a los bebés el tiempo suficiente para retener conocimientos a largo plazo. ¡Por lo tanto, tomen eso en cuenta al momento de establecer el horario de siestas de su bebé!

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