Los bebés frenan la forma tan apresurada en la que vivimos día a día. Nos miran con asombro y al instante medio millón de neuronas se activan y absorben todo lo que hacemos y decimos. Cada vez que interactuamos con ellos, sus ojos y cerebros se encienden simultáneamente. Una vez que nos tomamos el tiempo para disfrutar estos momentos, vivimos con más calma. Esto es lo que hace el aprendizaje: nos hace perder la noción del tiempo y amplía nuestro conocimiento.

¿Cuándo comienza el aprendizaje?

La mayoría de las personas supone que comienza durante los primeros años de vida, sin embargo, el aprendizaje comienza desde el embarazo

Los bebés desarrollan su oído al escuchar ciertos sonidos y se exponen a su lengua materna mientras aún están en el útero. Los bebés nacen listos para aprender. Todo los sobreestimula porque sus cerebros aún no son capaces de utilizar un mecanismo que nosotros, como adultos, hemos desarrollado: la lógica de prioridades. Gracias a esto, podemos decidir en qué debemos enfocarnos mientras bloqueamos el resto. Esto sucede en un área del cerebro relativamente nueva llamada corteza prefrontal.

Los bebés emplean los mismos circuitos que los adultos cuando realizan una tarea con reglas establecidas. Esta área cerebral es responsable de nuestro juicio y pensamiento flexible, también conocido como «sabiduría», la cual permite hacer una actividad y enfocar nuestra atención en ella. Sin embargo, los bebés carecen de este mecanismo y, por lo tanto, necesitan calcular y desarrollar probabilidades condicionales para descubrir cómo funciona el mundo.

Podemos entender este fenómeno si imaginamos la primera vez que experimentamos algo a lo que nunca habíamos estado expuestos. Puede ser el primer amor o viajar a París por primera vez. Allí buscamos pistas que nos ayuden a entender cómo adaptarnos a esta nueva situación. Y de repente, esta nueva experiencia parece mucho más larga, el tiempo se ralentiza y tres días parecen una semana cuando nos volvemos plenamente conscientes de esta novedosa aventura.

Los bebés también deben prestar atención a pequeñas señales: ven cómo las pelotas rebotan y generalizan este comportamiento a partir de una pequeña muestra, ¡y eso lo hacen con casi todo! Entonces, ¿qué podemos hacer para mejorar su experiencia de aprendizaje? Los bebés hacen uso de conceptos básicos sobre el mundo para hacer nuevas predicciones. Si estas predicciones los engañan, ¡aprovechan esta oportunidad para aprender algo nuevo!

Evidencia científica sobre el aprendizaje de los bebés

Las psicólogas cognitivas Aimee E. Stahl y Lisa Feigenson realizaron un experimento que, por primera vez, demostró que los bebés aprenden a partir de información básica que ya habían generalizado.

En el experimento, las investigadoras les mostraron a los bebés un objeto en una situación predecible y luego en una situación sorprendente. Primero, se les mostró una pelota que se comportaba de manera normal, rodando por una rampa. Luego se les mostraron situaciones sorprendentes, como cuando la misma pelota rodaba y, de repente, se detenía al alcanzar el obstáculo de una pared en medio de la rampa, o rodaba y pasaba a través de lo que parecía ser una pared.

Los bebés aprendieron significativamente mejor de estos casos impredecibles y no mostraron evidencia de haber aprendido algo de la situación predecible. Los bebés querían explorar y comprender la pelota que los había engañado. Si la pelota había atravesado la pared, probaban la solidez del objeto golpeándola contra la mesa. Si se había detenido en medio de su trayectoria, probaban sus propiedades gravitacionales dejándola caer. Los bebés se sorprenden con estímulos novedosos y buscan comprenderlos tal y como lo hacen los adultos. Aprenden de esta imprevisibilidad de manera similar a la forma en que aprendemos a adaptarnos a una nueva experiencia. Se convierten en pequeños científicos, explorando cualidades universales que pensaban que había entendido previamente.

En conclusión

Para los niños, el mundo es un lugar increíblemente dinámico con estímulos novedosos constantes que fomentan el aprendizaje. Los bebés entienden muchas cosas a partir de pocas experiencias. Esto nos dice que los bloqueos cognitivos son innatos a nuestro cerebro. Los bebés desarrollan su inteligencia al recopilar todos estas nociones previas: los objetos se pueden clasificar en categorías, las cantidades se suman, cada causa tiene un efecto, etc. Esta comprensión requiere un nivel mínimo de maduración cerebral, pero en última instancia determina cómo se percibe una experiencia.

¡Aprovecha la oportunidad para desafiar el cerebro de tu pequeño y que pueda ajustar sus generalizaciones y buscar muestras más grandes para comprender mejor el mundo que lo rodea! No le exijas que haga algo, simplemente propón experimentos que pueda observar para cambiar su forma de pensar. Motívalo a dudar de su lógica, ¡ya que esto impulsará conexiones nuevas y más fuertes que eventualmente lo harán un pequeño genio explorador!

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