Tal vez hayas notado que al descongelar tu leche, esta tiene un olor peculiar. Esto no significa que se haya echado a perder, pero sí se ha hecho un poco agria. Esto no sucede siempre y no le pasa a todas las mamás. Sin embargo, en caso de que te suceda a ti, se cree que la enzima lipasa es la culpable del cambio de sabor en la leche.

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Se ha reportado que a algunos bebés no les importa el sabor, pero que otros evitan la toma. Si tu pequeño es uno de los que se resisten a la toma de leche descongelada o previamente refrigerada, a continuación te presentamos una guía para prevenir el cambio en el sabor.

¿Cómo preparar mi leche para almacenarla?

  • Después de extraer tu leche, se recomienda calentarla un poco hasta casi llegar al punto de hervor. Para hacerlo, vierte la leche en una olla y caliéntala hasta que veas pequeñas burbujitas en las esquinas de la olla, ¡pero no la dejes hervir!
  • Ya que llegue al punto de hervor, quita la olla del fuego, déjala enfriar y almacena porciones de una o dos tomas en frascos limpios, esterilizados y especiales para congelar. Ojo: escaldar la leche puede eliminar algunas de las propiedades naturales de la misma, pero ayudará a prevenir el cambio en su sabor.
  • Recuerda que si vas a congelarla, almacénala en el fondo de tu congelador y utilízala en un lapso de dos a cuatro semanas.
  • De igual forma, recuerda no descongelar en el microondas; mejor hazlo en un recipiente con agua caliente.