Todos los padres quieren que sus hijos aprendan a dormir por la noche, por eso existen tantas técnicas y pautas para enseñarles cómo hacerlo. La verdad es que no existe una técnica perfecta ya que todos los bebés y las familias son diferentes, pero se ha descubierto que los bebés prosperan con la previsibilidad. Por esta razón, los expertos recomiendan establecer una rutina nocturna diaria para que los bebés puedan predecir cuándo es hora de acostarse y se sientan seguros.

Conceptos básicos de la rutina nocturna

Para garantizar la seguridad y crear previsibilidad, comienza la rutina de tu bebé 15 o 20 minutos antes de acostarlo. Por lo general, esto sucederá 12 horas después de que tu hijo se despierte por la mañana. La rutina debe ser breve y dulce; si tu pequeño ya tiene sueño, no hay razón para entretenerlo más.

¿Tu bebé tiene problemas para dormir?

Esta rutina nocturna le permite a tu bebé saber que es hora de irse a dormir. También le permite relajarse y calmarse antes de dormir, fortalecer el lazo que tiene contigo y tu pareja y fomenta su desarrollo del lenguaje.

Ejemplo de una rutina

  1. Cenen.
  2. Salgan a caminar para ayudar con la digestión (no se recomienda bañar a tu bebé cuando tiene hambre o justo después de cenar).
  3. Dale un baño tranquilo y relajante con música de fondo.
  4. Después del baño, sécalo bien, masajea suavemente su piel y ponle su pijama.
  5. Dale un biberón o amamanta a tu pequeño mientras le hablas o le cantas suavemente.
  6. Cepíllale los dientes si es necesario.
  7. Lee un cuento antes de dormir o cántale una canción de cuna para que le dé sueño.
  8. Acuéstalo en su cuna una vez que esté somnoliento.

Se recomienda que la rutina nocturna de tu bebé incluya diferentes tipos de actividades, como las del ejemplo, ya que está comprobado que las actividades que involucran nutrición, higiene, comunicación y contacto físico tienen resultados positivos en el desarrollo de los bebés. Las actividades de nutrición promueven un buen desarrollo cognitivo y aspectos de la salud del bebé. Las actividades de higiene como tomar un baño o cepillarse los dientes ayudan a prevenir enfermedades y dolencias. Leer o cantar canciones de cuna ayudan a promover el desarrollo del lenguaje y el desarrollo cognitivo; y el contacto físico tiene resultados positivos en el estado de ánimo y las emociones de tu bebé, incluida la regulación emocional y el apego seguro, además de fomentar el sueño reparador.

Teniendo esto en cuenta, recuerda que no existe una rutina perfecta o universal: ¡la mejor es la que te hace feliz a ti, a tu familia y a tu bebé! Así que siéntete con la libertad de elegir una secuencia que se adapte a ti e incluye las actividades que creas que son mejores para tu bebé. El único requisito es ser constante y aprender a identificar las señales de tu hijo para no iniciar la rutina cuando esté demasiado cansado o muy activo.