¿Qué podemos hacer para que los niños disfruten aprender?

Todos queremos criar hijos que sean muy motivados. No solo porque podría conducir a buenas calificaciones en la escuela, sino porque es un factor importante para el éxito en la vida. Ayudar a que los niños tengan una pasión por desarrollar su conocimiento es una gran virtud. Cuando un niño tiene un deseo por aprender, comprende y recuerda la información durante un período de tiempo más largo y, no solo eso, ¡también son más persistentes y se entusiasman más por hacer trabajos más retadores! Idealmente, todos quisieran que sus hijos fueran así: personas que se enfocan más en aprender y que en tener buenas calificaciones; personas que se enfocan en mejorar y no solo en demostrar que son inteligentes; personas que disfrutan el camino del aprendizaje.

En general, hay dos tipos de orientaciones adoptadas por las personas: metas de dominio y metas de rendimiento. Las metas de dominio se centran en el aprendizaje, el deseo de saber, la curiosidad, la preferencia por el reto y la mejora; mientras que las metas de rendimiento se enfocan en competir contra otros en la consecución de metas extrínsecas como calificaciones, recompensas y aprobación de padres y maestros. Estudios han demostrado que tener una orientación hacia metas de dominio conlleva más beneficios. Algunas de sus cualidades positivas son: la persistencia, el deseo de aprender y la búsqueda de retos para mejorar e incrementar conocimientos y habilidades.

Pero, ¿cómo pueden tener los niños este tipo de mentalidad que se orienta en el alto compromiso y entusiasmo por el aprendizaje, así como la capacidad de recuperarse al momento de fallar?

Resulta que los padres son clave en este proceso, ya que poseen una gran influencia en la voluntad que tiene un niño para aprender. Sin embargo, no siempre saben cómo alentar a sus hijos de manera apropiada. En el libro Mentes Motivadas, la Doctora Deborah Stipek , erudita y decana de la Facultad de Educación de la Universidad de Stanford, y Kathy Seal argumentan que los padres y los profesores pueden crear una base sólida para el aprendizaje que ayude a que los niños desarrollen los cuatro elementos clave del éxito: competencia, autonomía, curiosidad y las relaciones.

Así que para empezar, aquí hay seis estrategias que cubren algunos de estos elementos que pueden ayudarte a fomentar el entusiasmo, las ganas de aprender y la constancia en tu pequeña:

1.    Asocia el aprendizaje con actividades de la vida cotidiana

Cuanto más vea tu hija la conexión entre lo que aprendió con lo que experimenta en la vida real, mayor será su interés por aprender sobre el tema. Puedes iniciar conversaciones, planear un viaje, o relacionar el tema con eventos familiares o miembros de la familia para asociar el contenido con su vida diaria. Por ejemplo, si tu hija está leyendo un libro, trata de preguntarle si el personaje principal tiene algún parecido a alguien que conozca o si el escenario de la historia es como un lugar que haya visitado antes.

2. Ofrece diversas experiencias

Viajes familiares o incluso quehaceres cotidianos pueden despertar la curiosidad en un niño. Recuerda que exponer a un niño a diversas experiencias puede ofrecer muchas oportunidades de aprendizaje y aumentar su deseo de explorar. Una visita al parque, museo, mercado, o al mar refuerza lo que los niños aprenden en los libros y en la escuela.

De igual manera, si tu hija tiene problemas con un determinado tema, solo trata de hacer actividades sencillas relacionadas al tema, pero divertidas para mantenerla interesada. Por ejemplo, si está teniendo problemas con matemáticas, pueden cocinar juntas para enseñarle sobre las medidas. O si no parece estar interesada en un libro, puedes iniciar una conversación sobre cómo el libro se relaciona con alguna de sus experiencias o la familia y detonar su interés.

3. Haz que tu hija se sienta competente

Nada motiva más a los niños (y a los adultos) que el sentimiento de capacidad. Después de que los niños aprenden algo nuevo, no pueden esperar a probarlo de nuevo. Es por eso que vemos que los pequeños practican vaciar y llenar recipientes una y otra vez. Están probando sus nuevas habilidades, lo que les brinda una sensación de satisfacción y curiosidad que los motiva.  Otra parte de construir un sentimiento de competencia en tu hija es tener cuidado con los elogios que le haces. Hemos hablado de esto en artículos anteriores, pero trata básicamente de evitar los elogios sobre su inteligencia o darle elogios vagos. Debes reconocer lo que tu hija ha logrado y darle la oportunidad de demostrar lo que ha aprendido en el proceso. Por ejemplo, puedes decirle: “¡Has trabajado muy duro en tu dibujo! Me gustó mucho la forma en que organizaste los colores. Explícame qué significa cada uno de ellos”.

Recuerda que cuando le estés dando retroalimentación, debes ser específica sobre lo que te gustó y hacerle preguntas sobre su trabajo, ¡de esa manera se sentirá competente sobre las habilidades que está adquiriendo! Una parte inevitable en el aprendizaje, es sentirse desanimado. Los niños van a sentirse de esta manera en un momento u otro, así que, ¿qué puedes hacer en esta situación? Recuérdale lo que ya sabe y ha logrado en el pasado para restaurar su confianza. Recuérdale que ha sido capaz de afrontar con éxito tareas similares anteriormente y que tiene la capacidad de realizar con éxito esa actividad. Además, evita animarla diciendo “¡eso es fácil!”. Se ha demostrado que es algo contraproducente, ya que hace que la gente se siente incompetente. Cuando tu hija tenga dificultades para realizar una tarea, reconoce la dificultad y ofrécele sugerencias constructivas para ayudarla.

4. El entusiasmo por aprender es contagioso, ¡pásalo!

Si tu hija se apasiona por un tema en particular, ¡muestra entusiasmo y anímala a que continúe explorando el tema! Una forma efectiva de aprender sobre diferentes temas es a través de los libros, así que es una buena idea que desarrolles el hábito de la lectura en tu familia. Recuerda que eres el modelo a seguir de tu hija, por lo que cuando tú lees libros y revistas por gusto, ¡envías el mensaje de que es una actividad divertida! Puedes comenzar a leer con tus hijos desde sus primeros meses; recuerda, ¡cuanto antes mejor! Esta actividad no solo es útil para fomentar los lazos afectivos, sino que también es una manera eficaz de desarrollar sus habilidades lingüísticas.

5. Enfócate en el aprendizaje, en lugar de las buenas calificaciones

Desafortunadamente, el peso que pone la sociedad en las calificaciones para medir la inteligencia pone presión innecesaria y crea ansiedad en los niños. El lado positivo es que tú puedes disminuir estas preocupaciones enfocándote en su aprendizaje, más que en sus calificaciones. Cuando tu hija crezca y vaya a la escuela, pídele que te hable más sobre algún proyecto que tenga en clase, en lugar de preguntar qué calificación obtuvo. Además, evita compararla con sus amigos, hermanos o compañeros; ¡recuerda centrarte en su propio progreso!

6. Ve el fracaso bajo una luz positiva

El fracaso es una gran oportunidad de aprendizaje. Bríndale a tu hija la suficiente libertad para tomar decisiones, pero hazle saber que estás allí para ella por si necesita de tu ayuda. Parte del camino del aprendizaje es permitir que tu pequeña se equivoque, así que asegúrate de recordarle que las personas que no cometen errores, no están aprendiendo nada nuevo. Siempre que tu hija llegue a fracasar en algo, repasen lo sucedido y averigüen dónde se encuentra el error o qué parte no le quedó clara para que aprenda sobre ello. El propósito es que los niños entiendan que el fracaso es aceptable y eso les permitirá tomar riesgos y explorar grandes ideas en el futuro.


Como podemos ver, hay muchas cosas que los padres pueden hacer para promover una mentalidad orientada a las metas de dominio. La investigación realizada por el psicólogo Paul O’Keefe, de la Universidad de Stanford, muestra que la exposición a un ambiente orientado a metas de dominio tiene efectos a largo plazo. En su estudio, unos estudiantes fueron expuestos a ese tipo de ambiente durante un programa de verano en el que se hizo hincapié en el aprendizaje para tener mayor conocimiento, se incentivo la búsqueda de retos y donde las preocupaciones de superar a los demás eran muy pocas. Al entrevistar a estos estudiantes 6 meses después, descubrieron que su mentalidad orientada a metas de dominio se mantuvo 6 meses más tarde. Este estudio sirve para demostrar que una vez que se fomenta y refuerza este tipo de mentalidad, ¡los patrones de la motivación por aprender persisten!

One thought on “¿Qué podemos hacer para que los niños disfruten aprender?

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *
You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>