Una buena noche de descanso es muy importante para que nuestro cuerpo y cerebro puedan trabajar a su máxima capacidad. Dormir bien está asociado con tener energía, estar de buen humor y tener una actitud positiva. Nuestro cerebro necesita descansar dado que durante ese periodo trabaja para organizar todo lo que ocurrió durante el día. En nuestros pequeños, el sueño les permite seguir creciendo y despertar llenos de energía y con ganas de seguir aprendiendo y explorando sus alrededores. El sueño es muy importante tanto para los adultos, como para los niños.

Dormir es esencial para los pequeño. Les ayuda a recargar energías para el siguiente día y, además, es un impulsor de su crecimiento físico y cognitivo. Cuando los niños duermen, ahorran energía, lo que les permite aumentar de peso y crecer. Sus órganos vitales también maduran. De la misma forma, dormir les ayuda a despertarse listos para moverse, caminar, aprender, hablar y explorar el mundo que los rodea.

Durante esta etapa, los pequeños solo necesitarán dormir una siesta de una hora cada día. Esto les permite tener más tiempo para explorar sus alrededores durante el día. De acuerdo a la Fundación Nacional del Sueño (National Sleep Foundation), el rango de sueño ideal para los pequeños de 17 a 20 meses de edad es de entre las 11 y 14 horas diarias. Si duermen de 9 a 10 horas o de 15 a 16 horas está bien, pero no es recomendable sobrepasar el rango de 9-16 horas. Si crees que tu pequeño está durmiendo de más, intenta acortar sus siestas para que reciba la estimulación necesaria durante el día; si duerme menos, intenta reforzar las rutinas de sueño. El sueño es esencial ya que ayuda a fomentar el sistema inmunológico de tu pequeño. Si duerme bien estará más contento durante el día y podrás estimular su lenguaje, movimiento y habilidades cognitivas con mayor facilidad. Probablemente, estarás persiguiendo a tu bebé todo el día. Esto es bueno ya que significa que tiene mucha energía y que estará agotado cuando sea hora de descansar.  Finalmente, al dormir, tu bebé estará reforzando estos nuevos aprendizajes ya que el cerebro usa el sueño para organizar los eventos del día.