Cuando tu bebé comience a dar sus primeros pasos, será imposible evitar algunos golpes y caídas. Al principio, sus pasitos serán algo tambaleantes, pero con la práctica tu hija comenzará a desarrollar el equilibrio y la fuerza necesarios para convertirse en alguien capaz de caminar correctamente.

Durante esta etapa, tal vez creas que usar un andador para bebés ayudará a tu hija a aprender a caminar y prevendrá caídas. Sin embargo, no es así. Contrario a lo que se cree, los andadores no ayudan a los bebés a aprender a caminar. De hecho, suprime su deseo por hacerlo. Pero ¿por qué?

  • El andador sustituye el tiempo que tu hija debería pasar en el suelo. Tiempo que le ayuda a fortalecer sus músculos, a trabajar su coordinación y a desarrollar la fuerza para cargar su peso sobre la cadera y los hombros y mantener una posición de gateo.
  • Usar un andador hace que los bebés muevan su cuerpo antes de estar listos para esa transición. Esto causa retrasos en el control muscular, patrones inusuales y dificultad para percibir a qué distancia están los objetos.
  • Los bebés que usan estos aparatos caminan sobre sus dedos, lo cual tensiona las piernas e interfiere con el desarrollo del proceso de aprender a caminar.
  • Los andadores también omiten el importante hito de aprender a ponerse de pie. Esto evita que los bebés desarrollen el equilibrio que necesitarán para caminar y correr.

La Academia Americana de Pediatría (AAP) insta a los padres a no usar andadores para bebés. De hecho, ha pedido la prohibición de su manufactura y venta en Estados Unidos. No solo intervienen en el proceso de aprender a caminar, pero también son peligrosos. Un bebé en andador puede moverse a una velocidad de un metro por segundo, por lo que es difícil prevenir caídas, incluso bajo supervisión adulta. Otros peligros potenciales son: caerse por las escaleras, caer en una alberca o tina, alcanzar superficies más altas y tomar objetos calientes o peligrosos, o volcarse cuando choca con un obstáculo, como un juguete o una alfombra.

Un estudio publicado en 2018 en la revista Pediatrics descubrió que, entre 1990 y 2014, más de 230,000 menores de 15 meses fueron atendidos en las salas de emergencia de Estados Unidos por lesiones relacionadas con los andadores para bebés. Incluso con las medidas de seguridad instauradas desde 1997, estas mejoras no han prevenido los accidentes, puesto que los andadores siguen teniendo ruedas y los niños pueden moverse muy rápido y alcanzar lugares más altos. La AAP establece que estos aparatos no benefician a los pequeños y que en realidad retrasan el desarrollo de la habilidad para caminar.

Estas son mejores alternativas:

  • Usa un centro de actividades estacionario. Se parece a un andador, pero no tiene ruedas.
  • Ofrécele a tu pequeña un vagoncito o carreta. Solo asegúrate de que tenga una barra para empujar y que el juguete no se vuelque si tu hija se apoya en él para ponerse de pie.
  • Los jardines son espacios seguros donde los niños pueden practicar la acción de gatear, sentarse, ponerse de pie y caminar.

Cuando tu hija desarrolla sus habilidades para caminar, necesita trabajar una gran variedad de movimientos. Si usa un andador tendrá menos oportunidades de practicarlos, que si pasa tiempo en el suelo. Conforme aprenda a caminar con tu ayuda, mejorará su equilibrio. Estas semanas comenzará a moverse más rápido, así que mantente cerca por si en algún momento busca apoyarse en ti si siente que va a caerse. Tu paciencia, cariño, apoyo y la práctica le ayudarán a desarrollar su confianza mientras aprende a detenerse y a cambiar de dirección. Antes de lo que imaginas, tu pequeña será capaz de sentarse y ponerse de pie una y otra vez.

Para más información sobre el tema, lee este artículo: Los andadores para bebés: una elección peligrosa