Desde que nace y durante su primer año de vida, es normal que la mollera o fontanela de tu pequeño se vea muy delicada y ligeramente hundida. Esto se debe a que el cráneo de tu bebé está hecho de placas óseas suaves, las cuales tienen la capacidad de ajustarse al tamaño del canal de parto.

Te compartiremos algunos detalles interesantes sobre la cabeza de tu bebé en estos primeros meses.

1 . Las cabezas en forma de cono son bastante normales

Hacia el final del embarazo, tu bebé se posiciona en la cavidad pélvica y puede que durante el parto su cabeza salga del vientre en forma de cono. Eso se debe al tiempo que pasó en esa posición. Lo mismo puede ocurrir en bebés que nacen después de trabajos de parto largos.

En estos casos, no es necesario preocuparse, ya que en las semanas siguientes los huesos del cráneo de tu bebé se redondearán.

2 . La mollera de tu bebé permite un adecuado crecimiento de su cerebro

Después del nacimiento, el cerebro de tu bebé crece más rápido. Como su fontanela (frontal y posterior) es aún blanda, eso permite un adecuado crecimiento de su cerebro. El primer día de vida de tu bebé el tamaño de su cerebro es aproximadamente de un cuarto del tamaño de un cerebro adulto.

3 . Puedes tocar la mollera de tu bebé sin miedo

Puede que la mollera de tu bebé parezca muy frágil. Sin embargo, su cabecita está hecha para soportar la manipulación normal diaria aunque esta área aún no tenga una capa ósea.

De hecho,  al pasar tus dedos sobre la mollera de tu bebé es totalmente normal sentir rugosidades en las áreas donde las placas óseas del cráneo se han superpuesto. Pasadas algunas semanas, los huesos del cráneo de tu bebé seguramente se redondearán y las rugosidades desaparecerán.

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¡Adelante, puedes tocar la cabeza de tu bebé con toda tranquilidad!

4 . Signos de atención médica

Mantenerse informados acerca de los cuidados que necesita tu recién nacido es clave para afrontar cada escenario que se presente con calma y objetividad. Así sabrás cuándo será necesario marcarle a tu médico o visitar su consultorio.

En recién nacidos, cuando la fontanela es muy blanda esto puede ser signo de algo más. Por ejemplo, esto, combinado con poca alimentación y pañales secos, podría tratarse de una deshidratación.

Recuerda siempre consultar con tu doctor si observas un cambio brusco en el comportamiento y desarrollo de tu bebé.

Otro rasgo que podría alertar sobre una enfermedad es el tamaño de la mollera. Si esta es muy pequeña o muy grande, es importante consultar a tu médico. De igual manera, es recomendable contactarlo cuando se cierre muy temprano o demasiado tarde.

¡Quédate tranquila preguntándole a un especialista todo lo que necesites! Con la medición del volumen encefálico que realiza tu doctor de forma periódica a tu bebé, podrán asegurarse de que todo esté en orden.

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