Los elogios pueden influir fuertemente en el autoestima, la inteligencia y la disposición a asumir retos de tu hija. Sin embargo, de acuerdo con investigaciones recientes, ciertos tipos de elogios pueden llegar a hacer más daño que bien.

La investigación realizada por Carol Dweck, psicóloga renombrada de la Universidad de Stanford, demostró que los niños que perciben su éxito como resultado de su inteligencia innata, eran más propensos a tener una «mentalidad fija». Esto significa que ellos ven el talento y la inteligencia como algo fijo, no como habilidades que se pueden desarrollar a través de la práctica y el esfuerzo. Hay ciertos tipos de elogios que llevan a que un niño perciba que la inteligencia y los talentos son innatos. Por ejemplo, decirle a tu hijo «¡Eres tan inteligente!» fomenta la idea de que la inteligencia es fija. Al fomentar la mentalidad fija, este tipo de elogios podría desalentar a un niño a asumir futuros retos.

¿Qué sucede exactamente cuando un niño frecuentemente recibe elogios que reflejan una mentalidad fija?

Según el Dr. John Medina, autor del libre Brain Rules for Baby, es posible que el niño comience a percibir sus errores como una falta de capacidad irremediable, y sus éxitos como producto de sus habilidades innatas. Por otra parte, cuando los niños son elogiados por su esfuerzo, no por sus habilidades ni resultados, tienden a desarrollar lo que Carol Dweck llama una «mentalidad de crecimiento». Esta interpreta los éxitos como un resultado del trabajo y el esfuerzo. Los fracasos solamente representan una falta de práctica o experiencia. En otras palabras, los pequeños tienden a creer que al enfrentar dificultades, la persistencia los llevará al éxito.Hay mejorar la forma en la que los padres elogian porque esto tiene un gran impacto en el trayecto de un niño. Un error muy común de los padres es aplaudir el resultado final. Esto incluye felicitar a un niño por su calificación final en una clase o por su desempeño en un evento deportivo. Incluye las frase “¡Estoy tan orgulloso de ti, eres tan inteligente!». Para alentar el esfuerzo, es mejor enfocarnos en las estrategias utilizadas, la mejora que se consiguió o el esfuerzo invertido. Podemos decir “Buen trabajo, muéstrame cómo lo hiciste» o «Estoy muy orgulloso de ti, ¡debes haber estudiado mucho!» para fomentar la mentalidad de crecimiento. De esta manera, los niños serán más propensos a ver los desafíos como oportunidades en vez de limitaciones. Los contratiempos son inevitables en el camino hacia el éxito, así que, al enseñarles a sus hijos cómo enfrentar los desafíos, los padres fomentarán un hábito de esfuerzo y determinación.

Te presentamos una actividad de Kinedu que muestra más maneras de elogiar para crear la mentalidad de crecimiento en tu hija

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