La quinta enfermedad en bebés no suele conllevar problemas y complicaciones en los pequeños, pero es muy importante entender de qué se trata, cómo se origina y, sobre todo, qué hacer ante la presencia de sus síntomas. Así puedes estar informado en caso de que se presente.

¿Qué es la quinta enfermedad en bebés?

La quinta enfermedad es una infección viral —también conocida como eritema infeccioso— que se evidencia por la formación de salpullido o de un parche rojo brillante en las mejillas del bebé o niño. Generalmente, esta infección no es grave y desaparece en 1-3 semanas. No obstante, puede causar enfermedades complejas y agudas si el niño tiene algún tipo de anemia.

De acuerdo a la Academia Americana de Pediatría, los brotes de la quinta enfermedad en bebés y niños se producen con cierta frecuencia en escuelas y jardines de niños durante los últimos meses del invierno e inicios de la primavera.

Si bien esta enfermedad puede afectar a bebés e, incluso, al feto, es mucho más común en niños de entre 5 y 15 años.

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¿Cómo se origina la quinta enfermedad en bebés?

Un virus llamado parvovirus B19 es el causante de esta enfermedad infecciosa y puede transmitirse a raíz de contacto entre personas o por secreciones como saliva, esputo o flema.

Si una mujer embarazada se contagia, puede transmitírselo al feto y puede llegar a causar daño o incluso abortos espontáneos. Es importante contactar a tu médico si estás embarazada y crees que has sido expuesta al virus.

¿Cuáles son sus síntomas?

Los síntomas de la quinta enfermedad varían de acuerdo al grado del desarrollo de la infección.

Síntomas iniciales

Antes de evidenciar la presencia del salpullido distintivo, algunos de los síntomas son:

  • Síntomas de resfriado: Hablamos de flujo o congestión nasal, fiebre leve, fatiga y otros síntomas típicos del resfriado. Incluso, el bebé o niño puede experimentar dolores musculares y de cabeza.
  • Dolor en las rodillas y muñecas: Este síntoma es menos común, pero también conviene tenerlo en cuenta como un posible aviso de la infección.

De 7 a 10 días después

Cuando se cumple la semana o un poco más desde la aparición de las señales anteriores, surgen síntomas más distintivos y evidentes, como:

  • Salpullido distintivo en las mejillas: Recuerda que este salpullido distintivo tiende a ser de color rojo brillante, característica que lo diferencia de alergias e irritaciones.
  • Erupción en el torso: El salpullido en la mejilla puede ser el inicio de otras erupciones ligeras, habitualmente en el torso, desarrollando una forma de lazo y extendiéndose hacia brazos, muslos y nalgas.

De 5 a 10 días luego de su aparición, los salpullidos suelen desaparecer. En algunos casos, estos surgen nuevamente semanas o hasta meses después, cuando los bebés o niños toman sol o se bañan.

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Este virus suele tener un periodo de incubación de 4 a 14 días; en concreto, este es el tiempo que puede pasar desde la exposición al mismo hasta la aparición de los síntomas.

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Pronóstico

La quinta enfermedad en bebés y niños no supone complicaciones, sino que es una infección que desaparece por sí sola.

En los pocos casos en que genera condiciones alarmantes, existe previamente un recuento bajo de glóbulos rojos. También, los bebés o niños pueden enfermarse de gravedad si al momento de adquirir el virus tienen un sistema inmunológico muy debilitado.

Consejos para enfrentar la quinta enfermedad

Ahora que sabes en qué consiste esta infección viral, cuáles son sus síntomas y cómo es su pronóstico, a continuación te daremos algunos consejos para que puedas enfrentarla y velar por el cuidado de tu bebé:

Llamar a tu pediatra

Por supuesto, es conveniente llamar a un pediatra si tu bebé o niño presenta los síntomas señalados líneas atrás y empeora con el tiempo, desarrollando inflamaciones en articulaciones. Además, si tu hijo tiene enfermedades asociadas a la anemia y notas síntomas que concuerdan con el parvovirus B19, entonces es recomendable acudir al especialista de confianza.

Indicar detalles relevantes al momento del diagnóstico de la quinta enfermedad en bebés

En la mayoría de los casos, los pediatras diagnostican la quinta enfermedad examinando el salpullido de las mejillas y de otras partes del cuerpo. Por ese motivo, es relevante que informes al pediatra o médico si tu hijo está tomando determinados medicamentos, ya que estos también pueden generar salpullidos como efecto secundario.

En contadas ocasiones, los especialistas solicitan la realización de una prueba de sangre para detectar si, efectivamente, existen anticuerpos del parvovirus en el paciente. 

Practicar la buena higiene como prevención de la quinta enfermedad en bebés

Las medidas generales y esenciales de buena higiene —como lavarse las manos con frecuencia— pueden ayudar a reducir el riesgo de contagio del parvovirus B19.

Respetar y seguir el tratamiento indicado

Comúnmente, el tratamiento de esta enfermedad es sintomático, es decir, está orientado a aliviar cada uno de los síntomas que pueden surgir. Por ejemplo, ante un cuadro de fiebre, el especialista puede indicar medicamentos para bajar la temperatura y mitigar las molestias. Lo ideal es que, una vez detectada la enfermedad, estés en contacto con el pediatra de confianza para saber cómo enfrentar y aliviar cada síntoma. 

¡Llegamos al final! Ya conoces todo lo necesario acerca de la quinta enfermedad en bebés y niños.

Como ves, si bien demanda seguimiento y observación, no es una infección complicada ni de alto riesgo a menos que existan patologías y problemas médicos previos, particularmente relacionados con el recuento bajo de glóbulos rojos.