¿A quién no le gustan los refrigerios? Estos deliciosos bocadillos son muy fáciles de preparar y además ayudan a equilibrar la cantidad de nutrientes que requiere tu pequeño en su crecimiento. De esta forma, si crees que tu pequeño no desayuna, come o cena lo suficiente, el refrigerio puede servir como un apoyo nutricional. Por otro lado, puede que tu pequeño coma muy bien pero tenga hambre entre comidas. En este caso, los refrigerios saludables son una excelente manera para mantener a tu pequeño feliz y satisfecho. En un día puedes darle de 2 a 3 refrigerios y, al mismo tiempo, establecer buenos hábitos alimenticios. Con una porción pequeña tu bebé quedará satisfecho y, además, evitarás que rechace todo el alimento. Finalmente, una porción adecuada le ayudará a llegar a la cena con apetito.

¿Cómo introduzco los refrigerios?

La mejor manera de introducirlos es establecer un mismo horario de comidas y refrigerios todos los días. De esta forma, tu pequeño aprenderá a anticipar comida a ciertas horas sin perjudicar sus señales internas de hambre y saciedad. Tal vez haya días en los que tu bebé no termine todo su plato o refrigerio. No te preocupes, a veces no tendrá hambre o no le apetecerá el alimento. Sin embargo, continúa manteniendo el horario de las comidas para no crearle confusión en la rutina. Procura que todos los refrigerios sean saludables, pero dale la oportunidad a tu pequeño de elegir si así te lo pide. Haz que elija entre 2 o 3 opciones saludables y la cantidad que desee.

Ojo: Evita darle comida chatarra a tu pequeño. Este tipo de alimento no tiene ninguna aportación nutricional. Por otra parte, no niegues estos alimentos en ocasiones especiales, tales como cumpleaños o fiestas. Recuerda no consumir chatarra en la vida cotidiana o  usarla como premio, de tal forma tu pequeño entenderá que estos alimentos son para ser consumidos solo de vez en cuando.