Seguramente te has preguntado cuándo es que tu pequeño comenzará a responder verbalmente a tus preguntas. ¡No es tan sencillo como parece! Hacerlo requiere que tu hijo entienda lo que le preguntas, lo procese, formule una respuesta y luego la comunique verbalmente. Como todo dependerá de lo que le preguntes y de su edad, es buena idea saber qué tipo de preguntas puedes hacerle en cada etapa de desarrollo.

Cuando los niños tienen uno o dos años usan muchos gestos para comunicarse. Por ejemplo, si le preguntas a un bebé «¿dónde está el gato?», probablemente responda apuntando al animal. También tenderán a contestar preguntas cerradas negando o asintiendo con la cabeza. A esa edad, los pequeños comienzan a usar la entonación para expresar que están haciendo una pregunta (su tono sube al final de las frases). A los dos y tres años, responden verbalmente y entienden las preguntas simples de «dónde», «qué» y «quién», además de que comienzan a responder cosas relacionadas con sus deseos y necesidades. Por ejemplo, tu hijo puede preguntar «¿dónde mamá?». Cuando se acercan a los cuatro años, los pequeños ya son capaces de responder preguntas más complejas como «cuándo», «por qué» y «cómo», y formulan sus propias preguntas.

Para ayudar a tu hijo a practicar qué responder, hazle una serie de preguntas similares en las que solo cambies la primera palabra de la oración. Es decir:

  • ¿A qué jugaste?
  • ¿Dónde jugaste?
  • ¿Con quién jugaste?
  • ¿Dónde jugaste?
  • ¿Cómo jugaste a eso?
  • ¿Por qué jugaste a eso?

De ese modo, identificarás cuáles preguntas sí entiende y cuáles no. Si responde algo mal, explícale qué debía decir y continúa trabajando esa pregunta.