¡Hablemos del estreñimiento en bebés! Sin duda, como mamá o papá, saber que la salud y el desarrollo de tu bebé marcha en orden es tu prioridad número uno. Por lo que es normal que, al notar ligeros cambios durante su primer año de vida, te preocupes con frecuencia. Sobre todo, cuando pasan días y sigues viendo el pañal “vacío”, o bueno al menos sin ver que haga popó. ¿Será que tu bebé está estreñido?

Sin embargo, antes de ceder ante la preocupación, comencemos por entender cómo funciona la pancita de los bebés dependiendo de las circunstancias y sus etapas de desarrollo físico.

La evolución de la panza de mi bebé

Sabemos que, durante el embarazo, los bebés reciben su nutrición a través del cordón umbilical. Pero ¿sabías que, desde que están en panza de mamá, su estómago no está del todo vacío y su aparato digestivo se está preparando para expulsar ciertas sustancias?

La primera evacuación de tu bebé se le conoce como meconio, y se trata de una sustancia viscosa de color verde oscuro compuesta de una mezcla de líquido amniótico, mucosidad, bilis y otras secreciones de su estómago. Así que ten por seguro que tu bebé tendrá algo que evacuar incluso sin haber tomado su primera leche. Pasadas las primeras 24 horas, puede que el meconio tarde hasta máximo 3 días en eliminarse por completo gracias a la misma alimentación que estimula a su sistema digestivo a evacuar.

Por otro lado, pensando en el crecimiento de su pancita, el tamaño del estómago del recién nacido inicia teniendo una capacidad aproximada de 5 mililitros. Una miniatura ¿no? Lo sorprendente es que con el paso de los primeros tres o cuatro días pasará a tener una capacidad de 25ml y al cumplir la primera semana ya se habrá duplicado para llegar a los 50 ml. ¡Impresionante!

A partir del primer mes, su estómago seguirá un crecimiento constante, acompañado por su hambre, por supuesto. Sin embargo, ya con más espacio en su pancita, y mientras su cuerpo aprende a controlar sus esfínteres, verás que se reduce la frecuencia con la que tu pequeño hace popó.

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¿Con qué frecuencia debe hacer popó mi bebé?

No existe un número exacto de veces al día en que un bebé hace popó, pero definitivamente podemos ver cómo pasan de ser exterminadores profesionales de pañales, a evacuar con cierta regularidad.

Durante sus primeros días es normal que tu bebé llegue a hacer popó cinco veces o más por día. En parte por el crecimiento que mencionamos en la sección anterior. Con una capacidad de 5 a 10ml, no es de sorprenderse si le terminas cambiando el pañal cada vez que come.

Después de sus primeras semanas, la frecuencia pasa a ser de dos a tres veces al día en promedio. Esto también varía dependiendo de si está recibiendo leche de pecho o de fórmula. De los seis a los doce meses, cuando empieza su transición a alimentos sólidos, su frecuencia suele ser de una o dos veces al día, de acuerdo con lo que esté comiendo. A partir del año, su frecuencia se vuelve mucho más regular, pero puede que siga haciendo una o, en ocasiones, dos veces al día.

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Los cambios en la alimentación (estreñimiento en bebés)

El aparato digestivo de tu pequeña o pequeño no sólo están en constante desarrollo, sino que reacciona de forma distinta dependiendo del tipo de alimentación que reciban.

Leche materna

Lo ideal es que, durante sus primeros seis meses, amamantes a tu bebé, no sólo por los beneficios emocionales, sino porque tu leche también va cambiando junto con el desarrollo y necesidades de tu bebé. Por ejemplo, el calostro (primera leche), ayuda a la expulsión del meconio y estimulan la maduración del tubo digestivo y sus sistemas de defensa. En otras palabras, ambos se encuentran en sincronía.

Gracias a su concentración de lactasa y otras enzimas que favorecen la digestión, así como grasas, proteínas y carbohidratos, la leche materna les permite a los pequeños aprovechar al máximo la nutrición que reciben.

Es por eso por lo que el estreñimiento en bebés que reciben pecho de mamá es poco común. Lo curioso es que precisamente este aprovechamiento de la leche materna nos haga creer que hay un caso de estreñimiento. Puede que pasen un par de días en los que tu bebé sólo haga pipí pero mientras no veas cambios drásticos en su estado de ánimo, ni inflamación en su estómago, seguramente está aprovechando al máximo sus nutrientes y de momento no hay nada más que desechar.

Leche de fórmula

En ocasiones, hay bebés que desde muy pequeños deben dejar la leche materna o pasar a un plan de lactancia mixta porque no la reciben bien o hay mamás que tienen dificultades para dar pecho a sus bebés. Afortunadamente, existe la leche de fórmula para que tu bebé continúe con su alimentación líquida antes de poder transicionar a los alimentos sólidos.

Existen distintos tipos de fórmulas y lo ideal es consultar con tu pediatra qué es lo que necesita tu bebé para suplementar su alimentación. Aunque es una buena alternativa para los pequeños, toma en cuenta que no contendrá las mismas concentraciones que la leche materna por lo que es más común que se presente el estreñimiento en bebés que toman fórmula, además de que evacúan un poco menos que los bebés que toman leche materna.

Alimentos sólidos

Una vez que tu bebé comienza a procesar alimentos sólidos puede que de repente padezca de estreñimiento al introducir un nuevo alimento a su dieta. Sobre todo, si es bajo en fibra. Lo ideal es que sigas las indicaciones de tu pediatra y te informes de cuáles son los alimentos correctos con los cuales comenzar, como papillas, frutas y verduras. Recuerda que al inicio sus estómagos no digieren del todo así que a veces encontrarás trocitos de comida en su popó, pero mientras siga siendo blanda no hay riesgo de estreñimiento.

¿Qué hacer cuando hay estreñimiento en bebés?

  • Lo primero es identificar si hay un posible estreñimiento. Entre las señales está el ánimo de tu bebé (que esté llorando más de lo normal), que veas que hace mucho esfuerzo al pujar sin poder hacer en varias horas, que su estómago se sienta tenso, o incluso que regurgite más de lo usual.
  • Dependiendo de lo que observes puedes comenzar por recostar a tu bebé darle un masaje suave a su estómago en dirección de las manecillas del reloj, así como mover sus piernitas como si estuviera corriendo. Estos movimientos ayudan a estimular el mismo movimiento estomacal para que pueda evacuar. También puedes bañarlo primero con agua calientita para que su cuerpo comience a relajarse.
  • Cambia su alimentación dependiendo de la etapa en la que se encuentre. Si está tomando leche de fórmula busca cambiar de marca o especificaciones. Si está consumiendo alimentos sólidos, suspende alimentos como el arroz y favorece las verduras. Si tu bebé ya tiene más de seis meses y ya puede tomar agua, mantenlo bien hidratado para que sus heces sean más blandas.
  • Sobre todo, llama a tu pediatra. No recurras inmediatamente a “remedios” que encuentres en línea como los supuestos tés y tizanas para bebés. Consulta primero con tu doctor y en caso de ser necesario lleva a tu pequeño para que le puedan recetar un tratamiento adecuado.