¡El sentido del gusto es, probablemente, el más complicado de los cinco sentidos! Si reflexionas sobre los alimentos que te gustan y los que no, seguro descubrirás que hay muchísimos factores que determinan tus preferencias. Por ejemplo, la textura que tiene en la boca, su olor o ¡incluso cómo se ve!

De hecho, el olfato y el gusto son los dos sentidos que están más interconectados. ¿Recuerdas cuando te explicamos que el olfato se desarrolla antes de que nazcan los bebés? ¡Pues el gusto también se presenta antes del nacimiento! Las papilas gustativas de tu bebé comienzan a formarse desde que está en el vientre. Entre las 7 y 8 semanas de gestación aparecen las primeras células gustativas. Luego, entre las 13 y 15 semanas, las papilas gustativas ya han madurado y son reconocibles. Pero ¿en este punto tu bebé ya es capaz de diferenciar sabores? Como empieza a tragar líquido amniótico a partir de la semana 12, sus receptores fetales están expuestos a estímulos que cambian constantemente. El líquido amniótico, aparte de pasar por cambios químicos a lo largo del embarazo, también absorbe algunos sabores de la comida que come la madre. ¡Y se ha descubierto que los bebés recién nacidos son capaces de reconocer estos sabores!

Lo que come la madre no solo expondrá al bebé a sabores nuevos dentro del vientre, ¡sino también después del nacimiento! Si amamantas a tu pequeño, los diferentes sabores de la comida que consumes se transmitirán a tu leche materna. Como recién nacido, tu hijo tendrá una predilección natural por los sabores dulces, por eso le encantará tomar leche materna o fórmula. Más adelante, alrededor de los cuatro meses, adquirirá el gusto por los alimentos salados y, mucho después, por los sabores amargos.

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El sentido del gusto de tu hijo se seguirá desarrollando a lo largo de los años, ¡incluso a lo largo de su vida adulta! Si bien algunas preferencias por los sabores dulces, salados o amargos cambian de forma natural con la edad (por ejemplo, a los niños les gustan mucho los sabores muy ácidos, mientras que a los adultos no tanto; pero son mucho más sensibles a los sabores amargos), se sabe que la exposición a diferentes alimentos determina en gran medida qué sabores nos gustan y cuáles no a lo largo de nuestra vida. De hecho, una investigación realizada en 2009 encontró que exponer a niños de 21 a 24 meses a imágenes de frutas y verduras, ayuda a que estén más dispuestos a probarlas más adelante.

Así que asegúrate de estimular el sentido del gusto de tu pequeño exponiéndolo a diferentes alimentos e introduciendo gradualmente nuevos sabores. Recuerda que a veces necesitarás presentar la comida nueva unas 10 o 15 veces para que tu hijo la acepte y disfrute.

¡Esta actividad te dará algunas ideas!

Referencias