Como padres, constantemente estamos tratando de minimizar el miedo y la incertidumbre a la que se enfrentan nuestros hijos, ¿pero estaremos haciendo lo correcto? ¿Qué podemos hacer para proporcionar afecto y comprensión en lugar de transmitir ansiedad y miedo? Sin duda es una tarea difícil, pero tenemos que entender que no es posible proteger a nuestros hijos de todos los peligros y decepciones en este mundo. Sin embargo, esto no quiere decir que tengan que resolverlo todo por sí mismos. Los padres juegan un rol importante en la vida de sus hijos porque les proporcionan las herramientas necesarias para navegar con éxito por la vida y los crían para ser adultos resilientes.

Pero ¿qué significa exactamente ser resiliente? Según la Asociación Americana de Psicología (APA), la resiliencia es «la capacidad de adaptarse bien a la adversidad, el trauma, la tragedia, las amenazas o incluso fuentes importantes de estrés». A diferencia de lo que mucha gente puede pensar, cuando se habla de gente resiliente, estas personas también se ven afectadas por la adversidad, pero, a diferencia de la mayoría, son capaces de hacer frente y superar los desafíos con eficacia, ¡incluso saliendo fortalecidos por los acontecimientos!

Criar niños resilientes es posible, solo hay que fomentar las habilidades necesarias para manejar y recuperarse de adversidades futuras. Si tú les proporcionas las herramientas adecuadas para responder a factores de estrés y desafíos, ellos serán capaces de navegar por la vida con mayor facilidad.

Puedes comenzar a fomentar estas habilidades desde una edad temprana, ¡así que aprovecha mucho sus primeros años! Debes asegurarte de que tu hijo reciba cuidado y atención constante, y que viva en un ambiente positivo. A pesar de que los niños pequeños no son capaces de expresar con palabras ciertos sentimientos, ellos están conscientes de su entorno y puede absorber sucesos estresantes a partir de lo que ven o de las conversaciones que escuchan por casualidad. Así que, debes estar alerta y buscar señales de miedo y ansiedad que tu pequeño pueda mostrar. Por ejemplo, ¿has notado si tu hijo está más apegado a ti de lo habitual ? O ¿está mostrando ciertos comportamientos que podrían ser signos de ansiedad? Recuerda estar atenta y procura usar el juego para que tu hijo exprese lo que piensa. El arte y los juegos simbólicos son una gran herramienta para que los niños pequeños comuniquen lo que aún no son capaces de poner en palabras.

 

Si buscas empezar a promover la resiliencia en tus hijos, aquí hay algunos consejos que puedes seguir:

# 1: Los errores son oportunidades para aprender – Enséñale a tu pequeño a aceptar el fracaso. Para ello, comienza enseñándole que el esfuerzo continuo, la práctica y el aprendizaje son las claves del éxito. Asegúrate de que no vea los retos como algo aterrador, ¡de ese modo estará dispuesto a tomar riesgos y probar cosas nuevas!

# 2: Promueve la responsabilidad dando responsabilidades – Evita los sermones, estos no van a promover la responsabilidad. En su lugar, dale oportunidades a tu hijo para que sea responsable. Por ejemplo, dale la oportunidad de ayudar con ciertos quehaceres de la casa o de involucrarse en hacer cosas por los demás.

# 3: Inculca la toma de decisiones – Alienta a que tu hijo tome decisiones y muéstrale que lo apoyarás en todo momento. Hazlo pensar sobre diferentes escenarios y posibilidades. Si toma una mala decisión, oriéntalo y pregunta: » ¿Qué pasaría si hiciéramos…?». A medida que vaya creciendo, podrás empujarlo suavemente para que salga de su zona de confort, animándolo a intentar hacer nuevas actividades. Esto hará que trabaje su sistema de respuesta al estrés; como suede con cada nueva actividad que se práctica por primera vez.

# 4: Enséñale a hacer amigos y a ayudar a los demás – Enséñale cómo ser un amigo, con el fin de hacer amigos, y desarrolla su empatía. Construye una red familiar fuerte para apoyar a tu hijo en sus decepciones. Recuerda que tener apoyo social fortalece la resiliencia.

# 5: Crea rutinas – Apegarse a una rutina puede ser muy reconfortante para los niños, especialmente para los más pequeños, ya que buscan la estructura en sus vidas.

# 6: Enséñale auto-cuidado – ¡Sé un modelo a seguir! Enséñale a tu pequeño la importancia de tener tiempo para comer adecuadamente, hacer ejercicio y descansar. Asegúrate de proporcionar un balance en sus actividades diarias para que también tenga tiempo de divertirse. Crea un itinerario de tal manera que tenga tiempo para relajarse.

# 7: Enséñale a estar orientado a los objetivos – Enséñale a tu hijo a establecer metas y luego avanzar hacia ellas. Cuando se mueva hacia ellas, aunque sea lentamente, y reciba elogios por hacerlo, se dará cuenta de lo que ha logrado y no se enfocará en lo que todavía le hace falta. Esto le ayudará a aumentar la resiliencia de seguir hacia adelante a pesar de los desafíos.

# 8: Cultiva una autoimagen positiva – Cuando tu pequeño crezca, recuérdale cómo ha manejado con éxito las dificultades en el pasado y asegúrate de que entienda que los últimos desafíos le han ayudado a desarrollar la fuerza para manejar los retos del futuro.

# 9: Evita preguntar «¿por qué?» y comienza a preguntar «¿cómo?» – Al hacer una pregunta utiliza «¿cómo?». Por ejemplo, en vez de decir «¿por qué harás eso?», utiliza «¿cómo planeas hacerlo?»,  de esta manera le enseñarás a tu hijo a evaluar opciones y decidir cuál es mejor.

 

La resiliencia hace una gran diferencia en la vida de las personas. Las personas que responden a las dificultades con resiliencia son más sanos, viven por más tiempo, son más felices en sus relaciones, tienen más éxito en la escuela y el trabajo, ¡y son lo suficientemente seguras como para explorar su mundo! No olvides que la familia funciona como una manta de seguridad, así que fomenta la cercanía familiar y asegúrate de que tus hijos reciban mucho amor y apoyo.

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