Cuando atribuimos estados mentales a nosotros mismos o a los demás (como las emociones, la intención, las creencias, etc.) y entendemos que las otras personas tienen sentimientos, intenciones y creencias que pueden diferir de las nuestras, estamos usando algo que los psicólogos llaman “teoría de la mente”. Siguiendo la teoría del desarrollo cognitivo de Piaget, los psicólogos establecen que la teoría de la mente es una habilidad innata y potencial del ser humano que requiere de muchos años de estimulación social, emocional y cognitiva para desarrollarse por completo.

De acuerdo al Dr. Simon Baron-Cohen de la Universidad de Cambridge, se pueden observar muchas señales de una incipiente teoría de la mente durante la infancia temprana. Entender a qué le prestan atención los demás, comprender la idea de intención y las experiencias imitativas con los cuidadores (ya sean padres, miembros de la familia o maestros) son importantes hitos del desarrollo durante los primeros años de la infancia de los niños.

Aunque todo esto parezca complicado, y la investigación se base en el estado del arte de la neurociencia, en realidad ayudar a tu hija a desarrollar su teoría de la mente es un aspecto continuo y parcialmente intuitivo de la crianza. Además de que es tanto divertido, como fácil de hacer. Por ejemplo, estimulas esta habilidad en tu pequeña cuando compartes su foco de atención y miras lo que te señala, cuando le ayudas a nombrar una emoción, cuando le explicas que los momentos de estrés o frustración son pasajeros y le ayudas a distraerse, etc. Todas estas acciones ayudan a tu hija a construir y fortalecer su corteza prefrontal.

Como se establece en la revista International Journal of Behavioral Development (Revista Internacional del Desarrollo Conductual) de 2015, esta construcción temprana de la arquitectura cerebral sienta las bases para que los niños continúen desarrollando habilidades de la teoría de la mente de forma secuenciada y adquieran las competencias cognitivas y sociales que, como una bola de nieve, seguirán teniendo efecto en su vida adulta. Por ejemplo, los niños primero deben aprender a reconocer que los demás tienen deseos o intereses diversos para que, más adelante, comprendan la noción de que las personas tienen creencias diferentes. Luego, durante los primeros años de adolescencia, se espera que comprendan que no todos tienen acceso a la misma información. Esto les permitirá navegar su mundo social de forma efectiva y entender que, tanto ellos como los demás, pueden tener creencias falsas u ocultar emociones y opiniones.

¡Cuando te involucras en los juegos de tu hija o llevas a cabo actividades en conjunto con ella, por ejemplo usando los DAPs de Kinedu, estás ayudando a que tu pequeña desarrolle su teoría de la mente!

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