El llanto es la forma en que los bebés comunican su malestar, hambre o necesidad de atención. Es bastante normal ver a un bebé llorando de 2 a 4 horas al día, generalmente a la misma hora todos los días. Después de unas semanas, el llanto disminuye y alrededor de los tres meses, la mayoría de los bebés solo lloran aproximadamente una hora al día.

Todos los bebés lloran, pero algunos lo hacen mucho más que otros. Esto se conoce como cólicos, y es el llanto que comienza y termina sin razón aparente, dura al menos tres horas al día y ocurre al menos tres veces a la semana durante un período de 1 a 3 meses.

Es importante tener en cuenta que el llanto excesivo puede tener una causa médica o física, por lo que primero debes intentar identificar si hay una razón detrás del llanto de tu bebé para buscar patrones. ¿Tu pequeño llora en ciertos momentos del día o en situaciones específicas como un lugar con mucha gente o justo después de comer? ¿Puedes distinguir el llanto de hambre, de fatiga, etc.? Mantén un registro de esto para poder compararlo con semanas anteriores.

¿Qué puedo hacer si mi bebé está llorando?

Aquí hay algunas técnicas que puedes probar en casa cuando tu bebé llora desconsoladamente. ¡Pruébalas todas! Con paciencia y práctica, descubrirás cuál funciona mejor para tu pequeño.

  • Envuelve a tu bebé. Envuélvelo cómodamente en una manta para ayudarle a sentirse más seguro.
  • Haz alguna actividad. Baña a tu pequeño, cántale una canción o háblale, o llévalo a dar un paseo en su carriola.
  • Intenta usar un portabebés o un fulard. ¡A algunos bebés les encanta estar cerca de mamá o papá todo el día! Cargarlo mientras caminas podría calmar a tu hijo.
  • Carga a tu bebé de diferentes maneras. Mientras tu bebé esté seguro, no existe una forma correcta o incorrecta de cargarlo. Prueba diferentes posiciones, como ponerlo mirando hacia adelante, sobre tu hombro o cerca de tu pecho.
    • Acuesta a tu pequeño boca abajo sobre tu antebrazo, colocando su pecho sobre tu mano.
    • Acuesta a tu bebé boca abajo sobre tu regazo o sobre una superficie suave y frota suavemente su espalda.
  • Prueba diferentes movimientos. A algunos bebés les gustan los movimientos suaves de arrullo mientras que a otros les gusta mecerse más rápido.
  • Utiliza sonidos calmantes. Para un bebé llorando el ruido de fondo puede ser relajante, así que intenta tener un ventilador o humidificador en la habitación de tu hijo. Cántale o háblale suavemente para calmarlo.
  • Reduce la estimulación. En otros casos, menos estimulación significa menos llanto. Atenúa las luces, reduce el ruido y otras sensaciones táctiles que siente tu bebé.
  • Mantén la calma. Cuidar a un bebé que llora puede ser muy estresante, especialmente considerando que tienes una respuesta hormonal que te hace sentir incómodo cuando tu pequeño llora. Si te tomas un momento para tranquilizarte, también ayudarás a tu bebé a calmarse.

Mientras tu bebé esté seguro y esté siendo atendido, no existe una técnica correcta o incorrecta. Todos los bebés son diferentes, así que prueba todas las técnicas y ve cuál funciona mejor para tu pequeño. 

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