El cerclaje cervical es una cirugía que se realiza para mantener cerrado el cuello uterino cuando existe riesgo de dilatación prematura. Esto previene partos prematuros o abortos espontáneos.

Durante el embarazo, el cuello uterino permanece grueso y firme hasta el final del tercer trimestre. A medida que se acerca el trabajo de parto, se ablanda y adelgaza, comenzando la preparación para la dilatación y el paso de tu bebé por el canal de parto.

Sin embargo, en algunos casos, este proceso comienza antes de lo esperado y es necesario realizar el cerclaje cervical. Este procedimiento quirúrgico tiene como principal objetivo mantener la integridad estructural del cuello uterino y, así, prolongar el embarazo, evitando un parto prematuro.

En este artículo, comprenderás por qué algunas mujeres necesitan un cerclaje cervical y cómo se realiza. ¡Sigue leyendo!

¿Qué es el cerclaje cervical?

El cerclaje uterino, o cerclaje cervical, es una cirugía que se realiza para prevenir el parto prematuro y así minimizar los riesgos para la madre y su bebé. Básicamente, es una «costura» hecha en el cuello uterino en la porción vaginal.

Como sabrás, en el cuello uterino se encuentra la entrada a la cavidad uterina. La sutura del cerclaje evita que el cuello se abra prematuramente y, por lo tanto, la bolsa fetal descienda, desencadenando el trabajo de parto.

¿Cuándo es necesario realizar esta cirugía?

La principal condición que causa el adelgazamiento temprano del cuello uterino es la insuficiencia istmocervical, que se conoce popularmente como tener un “cuello uterino corto”. Esta insuficiencia ocurre debido a problemas anatómicos o funcionales.

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Sin embargo, es una condición que no presenta otros signos. Por lo tanto, generalmente solo se identifica durante las ecografías realizadas durante el embarazo o cuando la mujer embarazada tiene uno o más abortos espontáneos sin motivo aparente.

Además, esta cirugía está indicada para mujeres con antecedentes de parto prematuro antes de las 34 semanas o que están en su primer embarazo pero tienen un cuello uterino de menos de 2,5 cm de grosor antes de las 24 semanas.

Vale la pena enfatizar que el cerclaje cervical no siempre es necesario en estos casos: tu médico puede recomendar reposo en cama durante el embarazo. Generalmente, este cuidado es bastante efectivo.

¿Cómo se realiza el cerclaje cervical?

El procedimiento de cerclaje uterino generalmente se realiza poco después del tercer mes de embarazo y se realiza bajo anestesia general. El equipo médico introduce el espéculo en la vagina, un instrumento que permite la apertura del canal vaginal para acceder al cuello uterino.

Luego, se realiza una sutura con hilo no absorbible, el cual se retira en la semana 37 de embarazo para que el parto pueda ocurrir con normalidad. Aunque es un procedimiento relativamente simple, es delicado y requiere que la mujer embarazada permanezca en el hospital durante 24 horas, bajo observación. En los meses siguientes se necesita descanso y abstinencia sexual.

Como has visto, el cerclaje cervical puede prevenir abortos espontáneos y partos prematuros, especialmente cuando la mujer tiene insuficiencia istmocervical. Por eso, es importante conocer el procedimiento y, por supuesto, realizar un seguimiento prenatal adecuado para que tu médico pueda identificar y tratar esta y otras afecciones que ponen en riesgo el embarazo.

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