Bebés descalzos, bebés felices

No hay nada más maravilloso que ver a los bebés mientras exploran el mundo a su alrededor por primera vez. La alegría y la emoción llenan sus sentidos mientras experimentan lo nuevo y desarrollan una conexión profunda con su entorno y consigo mismos.

Independientemente de tu opinion acerca de esto, dejar descalzo a tu bebé tiene un gran número de beneficios.

A muchas mamás les da miedo que el contacto de la piel de un bebé con el suelo frío les vaya a provocar un resfriado, o se contagien de algún virus o enfermedad.  Sin embargo, a menos que estés en un espacio con cristales rotos, es muy probable que los pies de tu pequeño no se lesionen (especialmente en espacios de superficie blanda donde los objetos son fáciles de ver y fáciles de evitar). Los niños que están descalzos obtienen un mayor sentido de su entorno, los pies se endurecen y esto conduce a una protección más natural.

¿Y qué pasa si se enferma?

La piel está diseñada para mantener a los patógenos fuera. Es más probable que te contagies de una enfermedad a través de las manos (puesto que tocamos puertas, lavabos, pasamanos) donde los gérmenes son abundantes. Además, los niños son más propensos a meterse las manos a la boca, a tallarse los ojos y a tocarse la cara, lugares por donde las enfermedades suelen entrar. Los zapatos, a su vez, crean la oportunidad de atrapar hongos y bacterias y dejarlos en contacto con los pies. También proporcionan un ambiente ideal, cálido y húmedo para que crezcan, invitando a cosas como el pie de atleta, los hongos y crecimiento de uñas encarnadas.

Kevin Geary, experto en paternidad y autor de Revolutionary Parent (un sitio dedicado a criar a niños física y psicológicamente saludables) argumenta que los zapatos son malos. ¿Por qué? Porque el calzado impide recibir sensaciones y movimiento, además de que agrega un peso excesivo a los pies impidiendo el movimiento y puede causar lesiones. Cuando los huesos todavía se están formando, empezamos a poner los pies de nuestros pequeños en zapatos y esto los puede deformar. Cambiar la forma de los pies altera drásticamente cómo funcionan.

Los numerosos beneficios de ir descalzo

Uno de los principales beneficios es que fortalece los pies, las piernas y el cuerpo y, por lo tanto, lo hace menos propenso a las lesiones. También mejora la propiocepción: la capacidad de percibir el movimiento y la posición de nuestros cuerpos en el espacio. En otras palabras, el niño adquiere un sentido de conciencia espacial. Los pies son una de las partes más sensibles del cuerpo humano, con más de 200,000 terminaciones nerviosas que ayudan a recibir información sobre el mundo. Por esta misma razón nos hacen más seguros e instintivamente prestamos más atención en dónde pisamos. Los zapatos restringen el movimiento normal de los pies de un niño y entorpecen la exploración que se necesita para prepararlos para caminar. Cuando los bebés aprenden a caminar, están acostumbrados a tener movimientos limitados y sentir una barrera entre sus pies y el suelo. Los proprioceptores, por lo tanto, no pueden ser estimulados óptimamente y los músculos y las articulaciones de los pies no pueden acomodarse a la superficie sobre la que caminan.

El Dr. Kacie Flegal (especialista en pediatría) escribió sobre el desarrollo óptimo del cerebro y del sistema nervioso de bebés y niños pequeños, afirmando que estar descalzo los beneficia enormemente. Menciona que “una de las maneras más simples de motivar el desarrollo propioceptivo y vestibular es dejar que nuestros bebés estén descalzos el mayor tiempo posible”. Además, dejarlos descalzos estimula la mente y la consciencia. Los bebés exploran mientras sus pies sienten, se mueven y se equilibran sobre la superficie que exploran. La información se envía al cerebro desde las vías táctiles, proprioceptivas y vestibulares callando o inhibiendo otros estímulos sensoriales. Esto crea el enfoque y la conciencia de caminar y de moverse a través del espacio y los bebés se adaptan mejor a sus alrededores.

Ir descalzo es una alegría para los sentidos, especialmente para los bebés que están experimentando la novedad del mundo táctil que los rodea. Imagina la sensación relajante de caminar sobre arena suave y cálida de la playa o la sensación refrescante del césped frío en la mañana de un día de verano. ¡Todas estas sensaciones están disponibles cuando permitimos que nuestros hijos pasen tiempo sin zapatos!

 

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