En esta etapa de desarrollo, los niños tienen una cantidad asombrosa de energía; ¡tanto que parece que nunca se cansan! Claro, cada niño es diferente y algunos son más activos que otros, pero necesitas darle de comer a tu hijo para que tenga una dieta saludable siga creciendo y explorando activamente el mundo que lo rodea.

Desde que tu pequeño aprendió a gatear y caminar, el acceso a su entorno ha aumentado, lo que hace que sea mucho más fácil para él explorar las áreas que le llaman la atención. Con esto en mente, sabemos que los niños no quieren quedarse quietos. Por eso es muy importante saciar su hambre, aunque a veces parezca que se olvidan de que tienen que comer.

¿Qué debo darle de comer a mi hijo en esta etapa?

Es importante enfatizar que, aunque tu hijo todavía está creciendo, no lo hace al mismo ritmo que durante su primer año de vida. Teniendo esto en cuenta, recuerda que es normal que pierda el interés por la comida o prefiera jugar en lugar de comer. Asimismo, parecerá que algunos días tiene mucha hambre, mientras que otros no querrá comer mucho. Esto es completamente normal. Mientras tu pequeño siga creciendo y esté feliz, no habrá ningún problema. Sin embargo, si notas que no aumenta de peso o le falta energía, no dudes en contactar al pediatra.

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Además, en esta etapa, tu pequeño probablemente esté aprendiendo a comer solo y usando cubiertos. Esta es una excelente oportunidad para potenciar su adaptabilidad. Pequeños trozos de pasta, pollo desmenuzado u otro alimento que se pueda cortar en trozos pequeños y que sea fácil de comer con cuchara o tenedor son excelentes opciones para practicar cómo comer sin ayuda.

Ahora bien, darle de comer a tu hijo nuevos alimentos no es el único desafío que puede surgir. La inmensa energía que tienen los niños pequeños puede dificultar el hecho de que deben sentarse y comer. Por lo tanto, a veces optarás por alimentar a tu hijo mientras juega o camina, aunque esto no se recomienda. Es importante y más seguro enseñarle a comer en la mesa. Dile que una vez que haya terminado, podrá seguir jugando. Si tu hijo come con la familia, inclúyelo en la conversación y recuerda felicitarlo por sus esfuerzos para que se sienta motivado a seguir comiendo en la mesa.

Además, recuerda darle alimentos ricos en hierro durante las comidas. Las legumbres, la carne, el pescado, el pollo y los cereales fortificados con hierro son excelentes opciones. Y cuando les des comida rica en hierro, intenta incluir alimentos con vitamina C como tomates, naranjas o brócoli, para ayudarle con la absorción del hierro. Asimismo, limita el consumo de leche a no más de 3 vasos por día para que tu pequeño tenga suficiente hambre para comer otros alimentos.

En esta etapa de desarrollo, el cuerpo y el cerebro de tu hijo necesitan alimentos que contengan grasas, así que no les des cosas bajas en grasas, a menos que tu médico te lo indique. Finalmente, al darle de comer a tu hijo ya puedes agregarle una pizca de sal a sus alimentos y darle la misma comida que al resto de la familia.