Algunas verdades sobre la hora de la comida

¡Me encanta investigar y compartir información sobre la alimentación! Existen muchísimos mitos alrededor de la comida que no son ciertos o no están actualizados. Entre mejor informados estén como padres, más impulsarán el desarrollo de su hijo o hija. Algunos de los hechos que voy a compartirles el día de hoy fueron recopilados por la doctora Kay Toomey en su programa SOS Approach to Feeding (SOS acercamiento a la alimentación). Es importante notar que, si tu pequeño o pequeña tiene dificultades a la hora de la comida, consultes a tu pediatra para pedirle consejos o te envíe con un especialista.

HECHO: Jugar con la comida ¡está bien!

¡Los niños aprenden jugando! El juego es una experiencia multisensorial y divertida que ayuda a los pequeños a aceptar mejor los alimentos nuevos. Es importante que tu hijo sienta, vea, escuche y huela las cosas antes de probarlas. Cuando introduzcas un nuevo alimento, hazlo a través de un juego para que tu bebé se sienta seguro, confiado y emocionado. Incluso si tu hijo no quiere probarlo aún, continúen jugando con la comida. Una buena manera de hacerlo es cocinar juntos o jugar a la cocinita.

HECHO: Los niños no necesariamente deben comer 3 veces al día

Los niños tienen estómagos más pequeños y periodos de atención mucho más cortos. Estos factores hacen que las comidas muy largas se vuelvan todo un reto para padres e hijos. Por eso, recomiendo hacer comidas más cortas con una duración aproximada de 20 minutos. Si tu pequeña se distrae y tarda mucho más tiempo, considera hacer 4 o 5 comidas más cortas al día, en lugar de las tres de siempre.

HECHO: Comer es complicado

¡Comer no es nada fácil! Requiere de la coordinación de todos los sentidos, los músculos y diversos sistemas de órganos. Uno creería que comer es algo instintivo, pero ¡eso solo es cierto durante los primeros 6 meses de vida! Después de eso, comer se convierte en una conducta motriz aprendida. Por eso es tan importante y útil establecer rutinas para la hora de la comida. Los niños están más dispuestos cuando saben lo que van a hacer y lo que se espera de ellos.

HECHO: No existen comidas exclusivas para el desayuno, comida o cena

 Esa división tan tajante de tipos de alimentos es algo cultural y de gente quisquillosa. La comida es comida. Prepara lo que sea más práctico y lo que prefiera tu hijo. Si le gustan los platillos que se consideran típicos de la hora de la cena, ¡no importa!, también puedes servirlos en el desayuno o comida. Lo importante es darle una alimentación balanceada con cosas que le gusten; olvida si es apropiado para la hora del día o no.

HECHO: No se recomienda usar vasos entrenadores

¡Olvida los vasos entrenadores! Estos propician un patrón inmaduro a la hora de tragar, causan problemas dentales, respiración con la boca abierta y el posicionamiento adelantado de la lengua, lo cual puede afectar al habla. Es muchísimo más recomendable usar vasos con popotes (o pajillas) o vasos anti-derrames (como los vasos 360º). Los niños pueden comenzar a beber de vasitos abiertos desde los 6 meses de edad, aunque dependerá de cada pequeño. Por ejemplo, yo suelo usar vasos desechables miniatura o vasos de shot de plástico porque son ideales para manos pequeñas y sirven de entrenamiento para beber con vasos abiertos.

 


Molly Dresner es una patóloga y terapeuta del lenguaje que reside en Nueva York.

Recientemente, publicó su libro The Speech Teacher’s Handbook (Manual para enseñar a hablar), una interesante guía para padres que incluye consejos prácticos y sencillos, y actividades que ayudan a los padres a ayudar a sus pequeños.

Síguela en su Instagram @thespeechteacher donde publica diariamente información relevante, o conéctate con ella a través de su página web o su Facebook.

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