5 consejos de una terapeuta de lenguaje para estimular el habla en tu pequeño

Estos son algunos consejos de cómo trabajar las habilidades de habla de tu hijo o hija. Puedes consultar éstas y muchas más ideas en la guía para padres de Molly: The Speech Teacher’s Handbook (Manual para enseñar a hablar). Lo escribió con el fin de compartir con los padres algunas ideas prácticas y divertidas que pueden incluir en sus rutinas diarias. Cómpralo aquí.

  1. Yo veo, tú ves

Lo primero que debes hacer es fijarte en el entorno de tu hijo. Si puede alcanzar fácilmente sus juguetes favoritos u otros objetos cotidianos sin pedirte ayuda, no necesitará interactuar contigo. Comienza poco a poco colocando una o dos cosas fuera de su alcance o dentro de un contenedor transparente que tu pequeño no puede abrir solo. El punto es que vea los objetos, pero necesite pedirte ayuda para conseguirlos. De ese modo, estarás creando nuevas oportunidades de interacción. Además, quieres saber si tu pequeño es capaz o no de identificar objetos cotidianos. Muchas veces nos enfocamos en la habilidad de los niños de etiquetar las cosas y se nos olvida que para lograr eso primero deben ser capaces de identificarlos. Tu hijo usará esas habilidades cuando le pidas que encuentre algo en su habitación, toque una imagen específica en una página del libro o apunte a alguna parte del cuerpo.

  1. Participa activamente en el juego

Un momento perfecto para desarrollar el lenguaje de un niña es cuando juega porque, durante esos minutos, está muy motivado y atento a lo que hace. Siéntate en el suelo y ponte al mismo nivel de tu hija para jugar y habla sobre el mundo que ha inventado. Puedes narrar las escenas que están representando con frases simples, inventar diálogos o efectos de sonido y ampliar sus expresiones. El tiempo de juego también es buen momento para practicar el seguir indicaciones. En lo personal me encantan las canciones con instrucciones como We Are The Dinosaurs (Somos los dinosaurios) escrita por Laurie Berkner, o las historias con onomatopeyas como la de We’re Going on a Bear Hunt (Una cacería de osos) de Michael Rosen. También puedes sugerir juegos sencillos como Simón, dice o crear pequeñas carreras de obstáculos con los muebles de la casa. Entre más motivada esté tu pequeña, más atención te pondrá y seguirá indicaciones.

  1. La jerarquía de la imitación

¡La imitación es una habilidad muy importante! Enseñar a imitar es mucho más fácil si sigues la jerarquía de habilidades. Primero están las acciones (levantar los brazos, tocar la nariz, agitar las manos, etc.). Una vez que tu hijo sea capaz de imitar correctamente acciones simples, pasa a los sonidos. ¡Los ruidos tontos o sin sentido se suelen imitar más rápido porque son más divertidos! Después, imiten los ruidos que hacen los animales (guau guau, miau, muuu), los efectos de sonidos cotidianos (pip pip, chu chu) y las exclamaciones (oh oh, guau, ayy). Una vez que los domine, puedes comenzar con palabras. Es mejor empezar con modelos de una sola palabra y luego ir aumentándolas poco a poco. La clave está en avanzar lentamente para asegurarte de que tu hijo hace las cosas correctamente antes de pasar a una nueva etapa. Como siempre dice Molly: ¡entre menos prisa tengas, más rápido llegas a la meta!

  1. Sube la apuesta

Los niños pequeños son muy buenos para apuntar a los objetos que desean y, normalmente, se los damos sin pensarlo dos veces. Sin embargo, al hacerlo, refuerzas la idea de que apuntar es suficiente para obtener algo. Si quieres que tu hija use más palabras y sonidos, deberás dar el ejemplo con tu propia conducta y animarla a que te imite. Cuando tu pequeña lo intente, incluso si no pronuncia correctamente, entrégale lo que pidió. Entre más celebres sus esfuerzos, más repetirá el ejercicio. ¡Retener un poco el objeto también funciona! No se lo entregues sino hasta que muestre un esfuerzo o idee una forma nueva de pedírtelo. Esta técnica funciona mejor si le das pequeñas recompensas o lo haces mientras juega. Por ejemplo, no empujes el cochecito sino hasta que tu hija complete la frase “Preparados, listos…”  con un “¡FUERA!”.

  1. Lento, pero seguro

Lamentablemente, los niños no aprenden a hablar de la noche a la mañana. La adquisición del lenguaje es un proceso largo y paulatino. Nadie conoce mejor a tu hijo que tú, así que confía en tus instintos para saber cuándo pueden dar el siguiente paso. Es importante recordar que habrá momentos durante el desarrollo de tu pequeño en los que su lenguaje se estancará. Eso se debe a que los niños aprenden a moverse y a hablar al mismo tiempo y eso crea el “efecto sierra” (la sensación de que van hacia adelante y hacia atrás en ciertas áreas). Mientras tu hijo se esté concentrando en un área de desarrollo, es probable que otras queden en segundo plano. Por ejemplo, mientras esté aprendiendo a gatear notarás que balbucea menos que cuando no dejaba de hacer ruiditos estando sentado. Las primeras palabras y los primeros pasos siguen el mismo patrón.


Conoce más sobre nuestra autora invitada

Molly Dresner es una es una patóloga del habla y lenguaje y terapeuta de alimentación con sede en la ciudad de Nueva York. Ella está certificada en ASHA (Asociación Americana de Habla y Escucha) y entrenada en el enfoque de alimentación SOS (Sequential Oral Sensory). Recibió su Maestría en Patología del Habla y Lenguaje del Teacher’s College, Universidad de Columbia, y su Licenciatura en Ciencias del Habla y Audición de la Universidad George Washington. Actualmente trabaja con bebés y niños desde el nacimiento hasta los 5 años de edad realizando evaluaciones y brindando terapia de habla y alimentación en Nueva York. Para aprender más acerca de Molly revisa ésta liga. 

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