Soy mamá y también soy…

Hace mucho, muchísimo tiempo atrás (no importa cuánto, ser mamá es un antes y un después), cuando teníamos que presentarnos, decíamos nuestro nombre, quizás la edad y hasta por ahí también a lo que nos dedicábamos. Lo más seguro es que eso es lo que nos definía. Una vez más, debemos admitir y asegurar que ser madre pasó al centro de la escena, y con eso una transformación de nuestras relaciones con los demás. 

¿Qué quiere decir esto? Que además de ser madres, somos amigas, hijas, esposas, amantes, hermanas y demás, pero lo somos desde otro lugar. No sólo porque nos cambió el punto de vista para observar las cosas, si no porque hasta nuestros tiempos son otros, y está en cada una de nosotras tratar de re-adaptarnos a esta situación para seguir cuidando y alimentando los vínculos que nos interesan. Obviamente tenemos un acercamiento a nuestra madre, porque es nuestro sostén en esta época de cambios, pero el rol de hija se ve desdibujado por una madre que a toda costa quiere ser la mejor del mundo con su hijo, y aunque hay abuelas/madres más demandantes que otras, casi siempre miran con orgullo el nuevo rol que desempeña su hija y que la hayan convertido en abuela, ¿Qué más lindo?

¿Qué decir de las amigas? Aparecerán las nuevas, las amigas del jardín de niños, del parque y hasta del supermercado con quienes queremos charlar de todo lo que nos está pasando para ver si logramos identificarnos y armar causa común sobre pañales, horarios de sueño, etc. Pero también estarán las amigas de siempre que lucharán por seguir estando presente en la nueva cotidianidad y a las cuales también habrá que hacerles un lugar en este nuevo panorama. En cuanto al rol de esposa, es uno de los que más cambios sufre. En esta etapa habrá que reconfirmar que el amor sigue estando, aunque repartido y enfocado a otra personita, pero a su vez habrá que demostrarle a nuestra pareja que no nos olvidamos lo lindo que es la complicidad de dos, aunque tardemos algún tiempo en recuperar esos momentos.

Lo importante es que sepamos que esos vínculos que supimos construir antes de ser madres, son los que nos acompañan y nos alientan a seguir creciendo, por eso no nos olvidemos de cuidarlos, así también le estaremos demostrando a nuestro niño, que todo el tiempo y los momentos transcurridos antes de conocerlo también valieron la pena y nos transformaron en la madre que somos hoy.


 

Más sobre Leila LeilaNahmod

Mamá de un niño que es mi mejor obra. Sé que soy su nexo con el mundo, por eso trabajo para mostrarle lo más lindo que tiene esta vida: el amor, la familia, los amigos. Busco todos los días ser una buena madre para mi hijo – aunque a veces cueste el camino. Hace años trabajo en el área de comunicación, soy fanática de las redes sociales: Facebook, Twitter, e Instagram. Adicta a la lectura y escritura en mis tiempos libres, mamá de tiempo completo y hoy feliz de ser una madre Kinedu.

 

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