Anteriormente, hablamos sobre que, una vez que tu bebé comienza a gatear, debes preparar tu casa para que sea un espacio seguro para él. Si te la perdiste, lee la primera parte.

Revisa los muebles que tengan orillas y esquinas afiladas. Las mesas de centro son particularmente peligrosas, así que, de ser posible, guárdalas. Como tu pequeño querrá explorar toda la casa y aún no entiende el concepto de seguridad, considera comprar protectores para cubrir las esquinas y evitar lesiones y golpes. Los niños sienten curiosidad por los enchufes, así que escóndelos detrás de paneles o usa clavijas de seguridad para evitar que meta el dedo o un juguete. No dejes la computadora al alcance de tu pequeño, porque podría tirársela encima, y guarda o esconde todos los cables eléctricos.

Si en casa hay ventanas que estén al alcance de tu hijo, ciérralas con seguros contra niños y no coloques muebles cerca de ellas porque tu pequeño podría escalarlos. Si tienes persianas o cortinas con cordones, fíjalos al suelo para que estén tensos, enróllalos o córtalos para que estén al alcance de tu bebé. Ten mucho cuidado con las bolsas de plástico: no las dejes tiradas por la casa y no las uses para guardar juguetes o ropa. Los plásticos de la tintorería también son peligrosos, así que, antes de desecharlos, hazles un nudo para evitar que tu hijo los encuentre y gatee dentro de ellos.

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Por alguna razón, cuando los bebés aprenden a gatear siempre se acercan a las escaleras. Si tienes unas en casa, trata de alfombrarlas asegurándote de que la alfombra esté bien fijada al suelo. Instala barreras de seguridad arriba y abajo de las escaleras. Las barreras que se fijan a la pared son las más recomendables. Evita los biombos de presión o de acordeón porque se pueden empujar fácilmente y pueden prensar un brazo o el cuello. Si tienes suelos de madera, no dejes que tu bebé ande en calcetines porque podría resbalarse si intenta ponerse de pie. Una vez que tu hijo comience a gatear querrá explorar todas las habitaciones, así que cuida que no haya objetos pequeños que se pueda llevar a la boca y atragantarse.

Algunas plantas de interiores son venenosas, así que trata de evitar comprarlas o mantenlas fuera del alcance de tu bebé. El alcohol o los medicamentos también son peligrosos; guarda todas las bebidas alcohólicas y la medicina en un cajón o armario con seguro y, si alguien no se terminó su bebida, recuerda vaciarla inmediatamente. Cualquier suplemento, artículos de higiene o productos de limpieza deberán estar guardados en lugares con seguros a prueba de niños. Si quieres evitar que tu hijo entre a un cuarto en específico (como la alacena o la cochera), coloca seguros en las puertas.

Gracias a tu dedicación, cariño y cuidado, tu bebé crecerá en un ambiente seguro que estimulará sus habilidades y desarrollo.

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