La preparación para escribir se refiere a las habilidades previas a la escritura que los niños deben desarrollar para aprender a escribir. Como puedes imaginar, muchas de ellas se relacionan con la capacidad de nuestra mano de hacer lo que le pedimos, algo que llamamos «habilidades motrices gruesas». Por otro lado, las «habilidades motrices finas» son aquellas que nos permiten sostener correctamente los instrumentos para escribir y utilizar una fuerza y velocidad adecuadas para hacer una marca sobre papel. Por eso es tan importante que los niños tengan muchas experiencias positivas utilizando papel y colores y que desarrollen estas habilidades de pre-escritura antes de entrar a la escuela. Escribir es un proceso muy complejo que requiere la coordinación simultánea de muchos procesos: manejar e interpretar información sensorial, planear y secuenciarla, y responder con los movimientos apropiados.

Algunas de las habilidades necesarias para dominar la escritura son:

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  • Una adecuada coordinación ojo-mano
  • Capacidad para sostener un lápiz en la posición de escritura
  • Atención y memoria para reconocer las letras del alfabeto
  • Trazo de líneas y figuras básicas, es decir, que el niño sea capaz de dibujar líneas verticales y horizontales, así como círculos y otras figuras geométricas

Según un artículo publicado en 2015 por el Dr. Cetin en la revista Educational Research and Reviews (Análisis e investigación educativa), todo tipo de garabateo y dibujo previo a los cinco años es indispensable para preparar al niño para escribir y leer, ya que se aprende con la práctica. Durante la infancia temprana, los niños garabatean y no diferencian entre marcas de dibujo o de escritura. Más adelante, comienzan a controlar sus garabatos e intencionalmente dibujan algún objeto y lo nombran. Esta atribución de significado al dibujo, independientemente de su maestría técnica o exactitud, es un hito importantísimo en su desarrollo cognitivo porque demuestra que el niño entiende que un objeto real puede simbolizarse con una marca. Algunos estudios demuestran que los niños de 2 o 3 años pueden distinguir entre un dibujo y algo escrito, y que a los 4 años muchos pequeños saben que el texto significa algo, que está estructurado en pequeñas partes llamadas «palabras» y que su significado secreto se puede decodificar siguiendo el orden de izquierda a derecha (u otra secuencia, dependiendo del idioma). En este punto, con la estimulación adecuada, los niños están listos para empezar a escribir sus nombres.

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