Es increíble que hoy, sabiendo todos los beneficios que el ejercicio tiene sobre nuestra salud y capacidades físicas, un porcentaje muy elevado de adultos deciden mantener una vida sedentaria. El Colegio Lehman de la ciudad de Nueva York registró que el 60% de las mujeres deciden no hacer ejercicio durante su embarazo. Incluso cuando se está embarazada, no ejercitarse es un factor de riesgo para inactividad, obesidad, enfermedades crónicas y muerte prematura. Las mujeres embarazadas que hacen ejercicio y llevan una dieta saludable y balanceada suben 20% menos de peso que aquellas que están inactivas. ¡Es un hecho!

Durante años se ha difundido el mito de que hacer ejercicio causa nacimientos prematuros y abortos, cuando en realidad es todo lo contrario. Por una parte, ejercitarse tiene un impacto positivo en tu hijo porque mejora desarrollo y nutrición en el útero. Por otra, hacer ejercicio es la clave para tener un parto más sencillo: menos horas de trabajo de parto, menos probabilidades de una cesárea y menos estrés para ti y tu bebé.

Finalmente, tener una rutina de ejercicio es vital para evitar dolor en la espalda baja. Te sorprendería lo común que es esta molestia entre mujeres embarazadas en todo el mundo. Existen ejercicios y estiramientos que te ayudarán a aliviar el dolor, reducir su intensidad o el malestar. Es normal que sientas fatiga durante el embarazo y que te saltes la rutina de ejercicios de vez en cuando, solo no conviertas la excepción en la regla.

Habla con tu doctor o con tu entrenador personal para saber qué ejercicios puedes hacer dependiendo de tu condición física y el trimestre en el que estás. A final de cuentas, cuando se trata de ejercitarse, las ventajas son más que las desventajas. Un buen estado físico es vital para la salud y el bienestar de ti y de tu pequeño. ¡Trata de ejercitarte un par de veces por semana y recibe una dosis saludable de endorfinas!

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