Tal vez te la pases comparando tu panza con la de tu otra amiga embarazada o, si ya tienes hijos y comienzas a entrar en terreno conocido, notes algunas diferencias entre tu primer embarazo y este. Te preguntarás por qué este bebé patea tanto si el anterior daba golpecitos muy suaves, o por qué tu panza está más alta o más baja que la de tu amiga, o por qué esta vez no se te antoja mango con pimienta. Recuerda que, si cada niño es diferente, ¡lo mismo aplica para cada embarazo! Hay muchos factores que contribuyen a que las mujeres experimentan embarazos diferentes como experiencias previas, factores genéticos o estilos de vida. A final de cuentas, la forma de tu panza no es el indicador más importante, si no la salud de tu bebé. Si tu doctor está tranquilo, puedes estar segura de que algunas pequeñas diferencias con otros embarazos son perfectamente normales.

Se dice que los niños disfrutan de beneficios especiales o ventajas de desarrollo gracias a la interacción con sus hermanos, pero ¿sabías que esto también se nota en la vida que lleva tu bebé dentro del útero?  Investigaciones del Departamento de Salud Materna e Infantil de la Universidad Johns Hopkins encontraron que el segundo o los subsecuentes bebés desarrollan una mayor experiencia motriz dentro del vientre y, por lo tanto, son niños más activos. Esto sucede porque los bebés comienzan muy pronto a explorar sus alrededores. Se ha documentado a bebés lamiendo la pared uterina o caminando por el vientre empujando con los pies a partir del tercer trimestre. Como después del primer embarazo, tu útero es más grande y el cordón umbilical más largo, ¡tu siguiente hijo tendrá mucho más espacio para moverse!

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