Mente sobre el cuerpo en todo momento

Si alguna vez has estado en una clase de yoga o en una de spinning, es probable que hayas escuchado al instructor decir cosas como «la mente sobre el cuerpo» o «tu cuerpo hace lo que tu mente quiere». Estas frases comunes tendrán un significado completamente nuevo durante tu embarazo, especialmente cuando entres en trabajo de parto. Relajarte y ver por tu bienestar es muy importante porque te protegerá a ti y a tu bebé de las situaciones de mucho estrés.

Uno no nace dominando estas técnicas y, como todo en la vida, la práctica hace al maestro. Si quieres beneficiarte de esto durante el parto, date unos minutos cada día para aprender a alcanzar un estado físico y mental de relajación. Según un estudio de la Universidad de San José (2008), las mujeres embarazadas que practicaron técnicas de conexión de cuerpo y mente experimentaron menos estrés y ansiedad durante su embarazo, tuvieron partos más cortos y sus hijos pesaban más en comparación a los del grupo de control.

Existe un ejercicio muy sencillo y con grandes beneficios que se llama el escaneo corporal y se usa mucho como técnica de concentración. Para que sea realmente efectivo se recomienda que le dediques entre 40 y 50 minutos a este ejercicio, pero el tiempo que puedas dedicarle estará bien. El escaneo corporal consiste en dirigir tu atención a todo tu cuerpo y hacerte consciente de todas y cada una de las sensaciones que recorren cada una de sus partes. Lo más importante es no juzgar tu cuerpo, dolor o incomodidad, si no simplemente notarlo y liberar todo el estrés, tensión o dolor que se haya acumulado.

Hay muchos videos y audios en líneas que te guían paulatinamente a través del escaneo corporal. Si no quieres buscarlos o prefieres ajustar la técnica al tiempo que tienes disponible, el Programa de Reducción de Estrés Basado en Ejercicios de Concentración (The Mindfulness Based Stress Reduction Program) recomienda seguir los siguientes pasos para una práctica sencilla que se puede realizar donde sea y cuando sea:
1. Recuéstate sobre unos cojines con las piernas estiradas frente a ti y los brazos a los lados con las palmas hacia arriba. Tápate con una cobija si eres friolenta para que el frío no te distraiga durante el escaneo. Comienza recostándote y notando cómo se siente estar en contacto con el suelo. Siente el peso de tu cuerpo e identifica los puntos de presión donde tu cuerpo toca el suelo. (Si ya estás en el segundo o tercer trimestre puedes hacer el escaneo sentada.)
2. Empieza concentrándote en los dedos de los pies del pie izquierdo. No los imagines, solo revisa cómo se sienten. ¿Están fríos? ¿Están tensos? Concéntrate en tus exhalaciones y dirige tu respiración hacia tus dedos. Ahora concéntrate en tu talón y dirige hacia ahí tu respiración. Tú decides cuánto tiempo quieres dedicarle a cada parte del cuerpo.
3. Comienza a subir por tu cuerpo: arco, tobillo, pantorrilla, rodilla, muslo, y después haz lo mismo con tu pierna derecha comenzando por los dedos del pie.
4. Una vez que hayas terminado de escanear tus piernas, continúa hacia arriba y concéntrate en tu pelvis, espalda baja, abdomen, pecho, hombros, brazos, manos, cuello y cabeza.
5. Cuando termines de escanear cada parte de tu cuerpo por separado, únelas, concéntrate en cómo tus dedos se conectan con tu mano, que se conecta con tu brazo, etc. Hazte consciente de tus sensaciones, cómo se siente la cobija sobre ti o el frío que recorre tu piel.

Entre más practiques más sencillo te será mantener la concentración y la atención en tu cuerpo. Si sientes que tu mente divaga mucho, simplemente hazte consciente de ello y luego vuelve a concentrarte en tu respiración. No te preocupes. ¡Diviértete explorando cada rincón de tu cuerpo!

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