No todos los juegos implican correr detrás de alguien o saltar la cuerda. Seguramente ya has escuchado hablar sobre el término «juego imaginativo», pero ¿qué significa exactamente?

Es curioso ver a una niña de preescolar jugar con bloques y hablar sola animadamente. Como adultos, pensamos que esa es una característica de la infancia y es una etapa más del crecimiento y desarrollo hacia el pensamiento lógico. En 1962, el psicólogo Jean Piaget descubrió que ese «juego simbólico», aunque menos sofisticado que el juego con otros niños, establece las bases para asimilar la complejidad del mundo adulto. También es la base de una de las características que nos hace humanos: la imaginación.

Entre los 3 y los 7 años, los niños actúan historias inventadas en las que, al jugar, expresan, exploran y procesan emociones e ideas. Se ha estudiado mucho sobre los beneficios del juego imaginativo; estos son algunos de ellos:

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  • Ejercita la capacidad de pensar desde el punto de vista de otra persona, y a entender que las emociones y pensamientos de esa otra persona están separados y son diferentes a los de uno mismo. Permite que los niños entiendan lo que otros están sintiendo, cómo pueden reaccionar y, por lo tanto, cómo manejar situaciones interpersonales.
  • Desarrolla las capacidades del pensamiento narrativo, la secuenciación lógica y la creación de una experiencia dentro de la historia: tener un principio y un final, seguir un orden e inventar escenarios sociales y emocionales que coexisten o que pueden llegar a entrar en conflicto.
  • Les permite a los niños sentir y expresar de forma segura el enojo, la tristeza, el miedo, y les da una herramienta para controlar esas emociones llevando la historia hacia resoluciones conocidas y felices. Lev Vygotsky, psicólogo ruso del desarrollo, entendía que el juego imaginativo (como toda experiencia social) era un catalizador para el desarrollo y el autocontrol.
  • En 1950, Erick Erikson estableció que el juego imaginativo les permite a los niños explorar diferentes roles sociales y desarrollar un sentido más sofisticado del futuro. Son capaces de imaginar infinidad de cursos de acción en el presente, interactuar con otras personas, revisitar memorias importantes y anticipar los posibles resultados futuros.
  • Provee de las primeras situaciones para aprender y seguir las reglas de sociabilidad. Cuando los niños de preescolar juegan juntos e inventan una historia combinando sus imaginaciones, pasan por una serie de negociaciones complejas sobre los roles, escenarios, acciones y conversaciones que se sostienen durante el juego. Vygotsky dijo que esto requiere una aplicación continua de convenciones sociales, reglas culturales y una creación de modelos cooperativos.

Si te interesa leer más sobre la ciencia detrás del juego imaginativo y del rol que tiene en el desarrollo infantil, lee el siguiente artículo de Scientific American: