Para todo padre ser testigo de cuando tu bebé logra un hito es un momento emocionante, ya sea la primera vez que sonríe, se da la vuelta, balbucea o gatea. También, con mucha frecuencia, los padres suelen comparar los hitos alcanzados de su hijo con el progreso del hijo de algún hermano, primo o amigo. Para algunos esto les proporciona tranquilidad sobre el desarrollo de su hijo, mientras que para otros es una fuente de preocupación. Pero ¿acaso los hitos indican algo sobre el futuro potencial de un niño? Por ejemplo ¿es más probable que un niño que hable pronto vaya a tener mejores dotes académicos que los demás?

Investigaciones sobre los trastornos del desarrollo sugieren que la edad en la que los bebés alcanzan un hito motor o del lenguaje puede ser un «signo» de un resultado posterior. Los estudios han encontrado vínculos entre las habilidades motoras tempranas y la habilidad del lenguaje, así como la cognición social en los niños con riesgo de padecer un trastorno del espectro autista. Del mismo modo, los niños con trastornos del lenguaje pueden ser identificados también por sus primeros conocimientos lingüísticos.

Siguiendo esta lógica, los tiempos en los que se alcanzan los hitos son muy valiosos para identificar a los bebés que pueden requerir cuidado adicional. Sin embargo, no dan mucha información sobre el futuro potencial de los niños que se están desarrollando «típicamente».

Lo que sí sabemos es que las habilidades están interconectadas; es decir, se construyen unas sobre otras y promueven nuevas habilidades. Cuanto más trata de alcanzar algo un bebé, más motivado está para aferrarse a eso o llegar a algo más nuevo y más interesante, y así aprenderá cosas nuevas y adquirirá nuevas habilidades en el proceso.

Tomemos las habilidades motoras por ejemplo, aunque no hay evidencia concluyente de que el potencial futuro de las habilidades motoras (para niños que se desarrollan “típicamente”) esté relacionado con el momento en el que los niños alcanzaron ciertas habilidades motoras. Estas pueden tener un efecto indirecto en las habilidades cognitivas y motoras posteriores, ya que mediante estas habilidades el niño puede participar y aprender sobre el mundo.

Los hitos son a menudo una fuente de estrés para los nuevos padres, especialmente si se centran demasiado en la revisión de una lista de desarrollo, en lugar de simplemente disfrutar del viaje glorioso del crecimiento de su hijo. 

Como se vio en el ejemplo anterior, los niños que alcanzan los hitos temprano no tienen una clara ventaja sobre aquellos que se desarrollan «típicamente». Además, no hay indicación de que las variaciones menores en el logro de hitos tengan alguna relación con habilidades posteriores o discapacidades. Así que, solo porque el bebé de tu vecino gatee más rápido que el tuyo, no significa que tu hijo vaya atrasado. En lugar de frustrarte porque tu pequeño no puede alcanzar un hito en específico (y hay poco que hacer para acelerar el proceso), asegúrate de proporcionarle a tu bebé estimulación adecuada en su entorno ¡y comenzarás a ver los cambios!

 

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