Lo que heredamos antes de nacer

Nuestra genética no nos hace quién somos. Lo que nos define, es la expresión de nuestra genética y estas expresiones varían dependiendo de la forma en que vivimos. Como humanos, interactuamos y estamos en comunicación constante con nuestro entorno. Nuestras emociones, como qué tan solos o felices nos sentimos, se reflejan más allá de nuestra propia piel; estas emociones controlan nuestras células. Así que, ¿cuándo comienzan a aprender nuestras células? ¿Cuándo comienza el aprendizaje? Los nueve meses que pasamos en el vientre son cruciales. Aprendemos sobre el mundo que nos rodea sin estar en él  todavía. La epigenética involucra los cambios de la expresión de los genes causados por condiciones exteriores y no por cambios en la secuencia del ADN.

Entonces, ¿cómo aprende el bebé en el vientre?

Los bebés empiezan a escuchar la voz de sus madres a partir de los cuatro meses de gestación. Los sonidos del mundo exterior atraviesan los tejidos abdominales de la madre y el líquido amniótico que rodea al bebé. Este escucha la voz de su madre constantemente y, una vez que nace, rápidamente la reconoce, prefiriéndola ante cualquier otra. Los bebés se familiarizan tanto con esa voz que se puede decir que nacen llorando en la lengua materna de su madre. Un estudio realizado descubrió que los bebés franceses nacían llorando en una nota creciente, mientras que los bebés alemanes lloraban en nota decreciente. Los bebés nacen imitando los contornos melódicos de sus futuros idiomas. Este aprendizaje tiene un propósito: los bebés prefieren la voz de su madre porque esa persona va a protegerlos y lloran como ella para fortalecer el vínculo entre ellos. Incluso, esto le dará un buen comienzo al desarrollo de su lenguaje.

A los siete meses de gestación los bebés comienzan a desarrollar los receptores olfativos y gustativos. Los sabores y especies de la comida que la madre ingiere viajan al líquido amniótico, que a su vez está siendo ingerido constantemente por el bebé. Estos recuerdan y prefieren estos sabores familiares. En el vientre, los bebés ya están recibiendo una noción de su cultura muy particular, a la cual pronto pertenecerán.

Aunque todo este aprendizaje influye ciertas preferencias del bebé, el aprendizaje va más allá de desarrollar una preferencia por la comida picante. Nueve meses de moldeo y desarrollo en el vientre son muy trascendentales. Los niveles de estrés y las emociones son igual de poderosas.

La Hambruna Holandesa es un ejemplo de un evento trascendental donde el estrés durante el embarazo influyó en este tipo de aprendizaje. Esto ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial y duró desde noviembre de 1944 hasta la primavera de 1945. Holanda, en este punto, estaba bajo control alemán. Las tropas alemanas bloquearon el oeste de Holanda, impidiendo el envío de alimentos. Los holandeses se limitaron a consumir solo 500 calorías al día (una cuarta parte de lo que consumían antes), luchando para sobrevivir. Este terrible acontecimiento creó una población de estudio científico. Debido a la excelente infraestructura de salud y el mantenimiento de registros en Holanda, este grupo bien definido fue seguido a largo plazo. Los bebés que nacieron después de este evento pesaban muy poco, es decir, se vieron muy afectados pro la hambruna. Décadas después de este “Invierno del Hambre”, los investigadores documentaron que esos individuos estaban ligados con obesidad, más diabetes y más enfermedades cardíacas, que las personas gestadas en condiciones normales. Estos individuos también presentaron presión sanguínea más elevada, peores perfiles de colesterol y baja tolerancia a la glucosa. ¿Por qué la falta de nutrición en el vientre conduce a estos resultados a largo plazo? El feto tiene como objetivo sobrevivir en circunstancias adversas y es obligado a adaptarse. En este caso, sus madres se enfrentaban a la escasez de alimentos, así que tuvieron que desviar nutrientes a los órganos críticos, como el cerebro, y desviarlos de otros órganos, como el hígado o el corazón. Este feto, por lo tanto, fue capaz de sobrevivir a corto plazo, pero sufrió los efectos a largo plazo. Los órganos que fueron privados de nutrientes se volvieron vulnerables a las enfermedades. Los fetos se preparan para cualquier peligro externo, leen las señales del entorno y ajustan su fisiología. Anticipan, desarrollan un sentido de la privación o la abundancia, y se adaptan para facilitar su supervivencia.

Otro ejemplo ocurrió el 11 de septiembre del 2001, cuando miles de personas rodeaban el World Trade Center en Nueva York cuando fue atacado. Entre las personas dañadas por el ataque se encontraban aproximadamente 1,700 mujeres embarazadas. Investigadores examinaron a un grupo de mujeres que estaban embarazadas durante este evento. Una gran cantidad de ellas desarrollaron síndrome de estrés postraumático (TEPT) después del evento, desarrollando marcadores biológicos de susceptibilidad al estrés. Este marcador fue muy evidente en los bebés cuyas madres habían experimentado este terrible evento durante su tercer trimestre. Así que, en efecto, las madres que desarrollaron TEPT heredaron la susceptibilidad a esta condición a sus hijos, quienes todavía estaban en el vientre. Este síndrome de estrés es una reacción excesiva a un evento de mucho estrés y sufrimiento impredecible. La persona adquiere una mayor conciencia de lo que le rodea, respondiendo rápidamente a cualquier peligro que puede perjudicarle por lo que, en este caso, es una reacción adaptativa ante ciertas circunstancias peligrosas. Estas madres le advirtieron a sus bebés de posibles peligros y les comunicaron “Es un mundo peligroso y hay que tener cuidado”.

Lo que una mujer embarazada vive en su día a día, el aire que respira, el cariño y amor que siente, los químicos a los cuales está expuesta y las experiencias que vive son compartidas con su bebé. Este toma estas contribuciones maternas y se adueña de ellas. Entonces, ¿cómo podemos promover el bienestar y la salud de la próxima generación? Hay entender que el aprendizaje es esencial y comienza mucho antes de lo que se pensaba anteriormente. ¿Qué significa esto? Ahora podemos analizar los puntos individuales que crean la imagen completa de una persona. Hemos comenzado a desenredar la relación entre la naturaleza y la crianza: cómo nuestro entorno puede comunicarse con nosotros y alterarnos, a veces para siempre. Nuestro ADN es un libro y cómo vivimos y percibimos los acontecimientos de nuestras vida puede cambiar la expresión física de la biología celular. Esto, en consecuencia, le dará sentido a nuestras vidas. En otras palabras, tenemos el poder de diseñar nuestras vidas y las de la siguiente generación. Esto es muy poderoso.

Yo pienso, luego existo… Más bien, “Yo diseño, luego soy”.

¡Aprende más acerca de epigenética!

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