Según el experto en neurociencia Michael Posner, existen tres redes cognitivas relacionadas con las diferentes funciones de la habilidad de prestar atención. La primera es la alerta y se define como la capacidad de estar y mantenerse en un estado de alta sensibilidad a la información. La segunda es la orientación, la cual se refiere a la capacidad de la persona para seleccionar solo la parte relevante de la información recibida. La última, es la función ejecutiva de control que se encarga de descifrar los conflictos con emociones, pensamientos y respuestas que impiden la concentración.

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Estos tres componentes son necesarios para «poner atención» o «concentrarnos» en algo. Cuando tu hijo hace algo tan simple como prestar atención al cuento que le estás leyendo antes de dormir, está ejecutando estas tres funciones de la atención y usando varias áreas del cerebro, como la corteza frontal y parietal. Estas continuarán desarrollándose hasta la adolescencia, pero tu pequeño de 3 años ya está sentando bases importantes para estas habilidades. Según la Academia Americana de Pediatría, puedes calcular cuántos minutos duran los periodos de atención de un niño de entre 3 y 5 años multiplicando su edad por 2 o 5. Eso significa que tu pequeño de 36 meses puede concentrarse en un juguete o situación interesante por un máximo de 15 minutos. Por lo tanto, cuando quieras hacer alguna actividad con él, trata de que esta dure máximo 10 minutos.