El término «apego» se puso de moda entre pediatras y psicólogos del desarrollo cuando el psiquiatra londinense John Bowlby usó el término para describir el profundo vínculo emocional que existía entre dos personas, independientemente del tiempo y la distancia. Indicó que este apego se podía observar muy bien en la relación entre padres e hijos, lo cual resultó en una vasta investigación sobre la importancia del rol del cuidador en el desarrollo emocional, social y cognitivo de los niños.

En su libro Attachment. Attachment and loss: Vol. 1 (Apego. Apego y pérdida: vol. 1), publicado en 1969, estableció que el apego puede considerarse como la conexión psicológica duradera que se forma entre los seres humanos. Su poder va mucho más allá de las habilidades sociales y emocionales; también se ha descubierto que fomenta el desarrollo cognitivo de las personas.

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En 1997, un grupo de investigadores de la Universidad de Washburn publicaron un interesante artículo en la revista Child Development (Desarrollo infantil). Estudiaron el vínculo entre el apego y las habilidades de memoria y atención en niños de preescolar. Un grupo de 68 niños de 3 años participó en varias tareas de atención y memoria, y los científicos compararon los resultados con el estilo y nivel de apego que tenían los niños con sus cuidadores. Descubrieron que cuando se les pedía a los niños que se concentrarán y después recordaran alguna interacción con sus padres, los que se sentían seguros de su relación con ellos eran mejores recordando que los niños que tenían una relación menos sólida. Después, en 2015, un grupo de psicólogos de la Universidad de Niš y de la Universidad de Belgrado descubrieron que los niños que tienen una relación sólida y significativa con sus cuidadores tienen más desarrollada la parte emocional, ¡además de hablar más, tener mejor memoria, atención y razonamiento conceptual! Así que cuando nutres tu relación con tu hija, no solo fomentas su autoestima y le enseñas cómo tener y mantener relaciones saludables, ¡sino que estás contribuyendo a su desarrollo cognitivo!

 

Si quieres leer más sobre el tema, consulta este panfleto de la Universidad de Duke: Supporting Healthy Relationships Between Young Children and Their Parents