La memoria de trabajo, como lo dice su nombre, es la habilidad cognitiva que nos permite mantener cierta a información en nuestra mente durante el tiempo que nos toma realizar una tarea mental. Gracias a ella somos capaces de acceder fácilmente a información cuando pensamos o hacemos algo a corto plazo. Como ya te imaginarás, la memoria de trabajo es indispensable para todo, hasta para las tareas más simples, porque sin ella perderíamos el hilo de lo que estábamos haciendo a mitad de una actividad. Manejar el coche, contestar un mensaje de texto o cocinar serían acciones imposibles sin la memoria de trabajo de nuestro cerebro.

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Los científicos aún no han podido identificar las áreas exactas del cerebro en donde se localiza la memoria de trabajo. Sin embargo, saben que esta utiliza muchas partes de la corteza prefrontal o la parte del cerebro que está justo detrás de la frente. Algunas de las complicaciones a las que se enfrentan los investigadores cuando estudian la memoria de trabajo es su complejidad. Dependiendo de las características de la tarea que se está realizando, el cerebro activa áreas diferentes del cerebro para ayudar a retener información relevante, ya sea visual, auditiva, sensorial, etc. Entre otros, la doctora en neurociencia Anne Berry del Laboratorio Jagust de la Universidad de Berkeley, sugiere en sus publicaciones que la memoria de trabajo está estrechamente relacionada con la capacidad de atención de las personas. Esta relación es tan intuitiva que, por razones prácticas, muchos psicólogos consideran la memoria de trabajo y la atención como un conjunto indivisible.

Según la Academia Americana de Pediatría, cuando se acerque a cumplir 3 años, el impresionante progreso cognitivo de tu hijo durante sus primeros años de vida, incluyendo el desarrollo de su memoria de trabajo, le permitirá recordar y completar tareas que requieran seguir varios pasos. Eso también significa que a esa edad ya podrás proponerle actividades que requieran hacer varias tareas a corto plazo: dibujar, leer una historia juntos y participar en la narración, idear juegos imaginarios más complejos, etc. Considera que la memoria de trabajo de tu hijo es como un Post-it que su cerebro escribe y tiene a la vista. Eso le permitirá mantener algo en mente y después decidir si esa información es suficientemente relevante como para guardarla en la memoria de largo plazo.