La maternidad en la era de la híper-conexión

En las charlas cotidianas con mi madre siempre aparece un tema recurrente, y es el hecho de cómo simplifica la tecnología, la vida de las madres. Siempre me cuenta ella que cuando yo era bebé no era tan común tener un teléfono fijo en la casa ¡obviamente no existía todavía el celular! Para hacer una llamada, muchas veces había que recurrir al teléfono público más cercano. Esto, claramente, está a años luz de la era de los celulares, tablets y la conexión a internet en general.

Porque por más que la tecnología nos ayudó y nos ayuda a las madres en varias cosas, por ejemplo podemos hacer la compra en línea del supermercado y no tener que hacer toda la fila con un bebé que justo le toca comer y está fastidioso. En vez de esperar largos minutos esperando que nos den el bendito turno al médico, también podemos pedir una cita con un solo click, y hasta para hacer la tarea y ayudar a nuestros pequeños, ¡cualquier duda se soluciona con Google al alcance!

El tema es que como con cualquier asunto, sobre todo para una madre, el uso de la tecnología nos brinda un sinfín de contradicciones. Porque aunque amamos la era “techie”, añoramos también ver a los bebés que se fascinaban con un muñeco colorido, o un tambor ruidoso, y no con el último teléfono inteligente (juramos que algunos bebés hasta parecen saber cuál es el último del mercado). Por otro lado, es muy común ver a madres, padres o cuidadores en la plaza con la mirada puesta en el teléfono y no en lo que está haciendo su niño. Lamentablemente esos son pequeños instantes que nos perdemos y no vuelven. Es que la vida urge, y hay que contestar ese mail o avisar por mensaje que estamos llegando más tarde, o hasta revisar el clima con la última aplicación que descargamos, en vez de sentir la brisa en la piel y con eso debería ser suficiente para saber si hace frío o calor o si va a llover.

Pero hoy ya no nos conformamos con poco y preferimos estar con la atención puesta en muchos lugares a la vez, no sea cosa de perder el tiempo… Pero la verdad es que el tiempo nos pierde a nosotros, las experiencias nos pierden, los momentos valiosos con nuestros niños se nos pierden, y como ya dijimos varias veces, la vida es ahora. Aunque parezca que se nos va el alma contestando el último timbre que justo nos sonó en el móvil, no dejemos que todo eso nos pierda. Estamos a tiempo de volver a encontrarnos: con uno, con los momentos, y sobre todo, con lo esencial, la mirada de nuestros hijos. Ahí es donde nos volveremos a encontrar.


 

Más sobre Leila LeilaNahmod

Mamá de un niño que es mi mejor obra. Sé que soy su nexo con el mundo, por eso trabajo para mostrarle lo más lindo que tiene esta vida: el amor, la familia, los amigos. Busco todos los días ser una buena madre para mi hijo – aunque a veces cueste el camino. Hace años trabajo en el área de comunicación, soy fanática de las redes sociales: Facebook, Twitter, e Instagram. Adicta a la lectura y escritura en mis tiempos libres, mamá de tiempo completo y hoy feliz de ser una madre Kinedu.

 

 

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