Que tu hija vierta líquidos por su cuenta usando las dos manos, o que corte su comida y coma sola usando un tenedor es mucho más complejo que tener la fuerza muscular y la coordinación de manos y dedos para sostener un vaso o los utensilios de cocina. Más allá de las habilidades físicas necesarias, para comer de manera independiente el niño requiere de su habilidad visual y espacial para identificar dónde están la comida y los utensilios en relación con su cuerpo, sobre todo de sus manos y boca, y la coordinación de los movimientos necesarios para comer.

Entre los 3 y los 4 años los niños desarrollan continuamente su capacidad para organizar la información que reciben a través de la vista, interpretarla de acuerdo al contexto en el que están, compararla con experiencias previas e integrarla eficientemente en movimientos corporales.

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Si tu hija aún es muy pequeña, notarás que al principio no mide bien la fuerza que necesita para sostener el tenedor con la mano y lo deja caer junto con la comida o lo agarrará tan firmemente que moverse le es muy difícil. A pesar de que tu pequeña se esfuerza mucho para comer sola y agarrar bien el tenedor, verás que algunas veces falla cuando intente llevarse la comida a la boca.

Toma en cuenta la complejidad de la tarea que está realizado tu hija y ayúdala a desarrollar su coordinación ojo-mano dándole, desde temprana edad, comida que pueda agarrar con la mano, dale cubiertos para niños, vasos entrenadores y platos que se peguen a la mesa. Y los más importante de todo, anima a tu hija a que trate de ser lo más independiente posible y apóyala cuando se sienta frustrada.