Una buena noche de descanso es muy importante para que nuestro cuerpo y cerebro trabajen a su máxima capacidad. Dormir bien está asociado con tener energía, buen humor y una actitud positiva. Nuestro cerebro necesita el descanso pues durante esos momentos trabaja para organizar todo lo que ocurrió durante el día. En nuestros pequeños, el sueño les permite seguir creciendo y despertar llenos de energía y con ganas de seguir aprendiendo y recibiendo estimulación de su entorno. El sueño es muy importante para los adultos, ¡imagínate lo importante que es para los niños que están en una importante etapa de crecimiento y aprendizaje!

Dormir es esencial para los pequeños. Les ayuda recargar energías para el siguiente día y, además, es un impulsor de crecimiento físico y cognitivo. Cuando los niños duermen ahorran energía, lo que les permite aumentar de peso y crecer. A su vez, sus órganos vitales también maduran. De igual forma, dormir les ayuda a despertarse listos para moverse, caminar, aprender, hablar y explorar el mundo que los rodea.

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Durante esta etapa de edad, los pequeños siguen necesitando solo una siesta de una hora durante el día. Esto les permite explorar aún más sus alrededores durante el día y procesar lo aprendido durante la noche. De acuerdo a la Fundación Nacional del Sueño (National Sleep Foundation), el rango ideal de sueño para los pequeños de 21 a 24 meses de edad es de entre 11 y 14 horas diarias. Si duermen de 9 a 10 horas o de 15 a 16 horas está bien; mas no es recomendable dormir más o menos de este rango. Si crees que tu pequeño está durmiendo de más, intenta acortar sus siestas y propiciar que realice muchas actividades durante el día. Si duerme menos de lo requerido, intenta reforzar las rutinas de sueño y establecer una siesta antes de las 4 de la tarde. Dormir bien permitirá que tu pequeño siga aprendiendo, creciendo y ampliando su vocabulario. Él recibirá mucha estimulación y cariño durante el día y, al dormir, su cerebro consolidará los momentos y aprendizajes realizados.

Recuerda no preocuparte mucho por la exactitud en las horas dedicadas a dormir. Es importante tener en mente las recomendaciones de horas de sueño; no obstante, cada niño es diferente. La mejor manera para saber si tu pequeño está durmiendo bien es notar si durante el día está feliz y no se muestra cansado o irritable.