Los pronombres son palabras que se usan para sustituir nombres o sustantivos. Dan información sobre el género y número de personas u objetos a los que se está refiriendo. Hay diferentes tipos de pronombres. Los personales, como yo, tú, él, nosotros, vosotros, ustedes y ellos, sirven como sujetos de una oración. Por ejemplo, «Nosotros fuimos al parque». Mientras que los pronombres reflexivos (me, te, se, nos, les) se usan como objetos directos o indirectos en las oraciones. Por ejemplo, «El bebé me quiere mucho». Normalmente, los niños aprenden a usar los pronombres personales antes que los reflexivos, pero cuando cumplen tres años ya utilizan los dos.

Los pronombres parecen palabras simples, pero en realidad son conceptos complejos y difíciles de comprender porque marcan una diferencia entre el hablante y los demás. También, ¡los términos cambian dependiendo de quién los esté usando! Con el tiempo tu hijo practicará y aprenderá sus reglas de uso, hasta que un día hablar con pronombres sea algo natural para él. Mientras tanto, recuerda que es normal que los use mal de vez en cuando, especialmente cuando los combine con verbos y otros sustantivos, o cuando se refiera a sí mismo.

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Si quieres ayudar a tu pequeño a usar correctamente los pronombres, lo primero que debes hacer es usarlos conscientemente cuando hables. Por ejemplo, en lugar de decir «Mamá está orgullosa de ti», di «Yo estoy orgullosa de ti». Asegúrate de que tu hijo esté expuesto a su uso. Para que practique, pídele que diga oraciones usando pronombres personales (oraciones con yo, tú, él, ella, nosotros). Haz esto cuando lean un cuento y dile que describa lo que los personajes están haciendo. Por ejemplo, «Él está saltando sobre la cama».

Para algunos niños, aprender a usar los pronombres es algo complicado. Lo mejor que puedes hacer es ayudar a tu pequeño a practicarlos hasta que, con el tiempo, entienda cómo se usan.