Los primeros años de vida son importantísimos para el desarrollo cerebral de la persona. En este periodo, el cerebro es muy maleable, lo cual presenta una ventana de gran oportunidad, así como de gran riesgo y vulnerabilidad para los niños pequeños. Las interacciones sociales durante este periodo son críticas para el desarrollo lingüístico de un pequeño. Por eso, los padres deben entender lo importantes que son para el crecimiento de su bebé.

Los bebés comienzan a aprender sobre el lenguaje mucho antes de empezar a hablar. Las conexiones neuronales relacionadas con la comunicación y las habilidades sociales se empiezan a formar y a fortalecer cuando un bebé balbucea, llora o se comunica de alguna manera, y recibe una respuesta de parte de un adulto. Estas interacciones son conocidas como «servir y devolver» y son fundamentales para el desarrollo, así como para evitar retrasos en su desarrollo. La calidad del entorno del niño y la disponibilidad de experiencias tempranas enriquecedoras son indispensables para determinar la firmeza de su futura arquitectura cerebral.

Anne Fernald, directora del Centro de Estudios para Bebés en la Universidad de Stanford, es una investigadora destacada en este tema. Su investigación ha revelado que, a pesar de que la genética influye en las habilidades verbales de un niño,  las experiencias y el entorno son igual de importantes para el desarrollo de dichas habilidades. En uno de los estudios que llevo a cabo, Fernald comprobó que niños de cinco años presentaban hasta dos años de retraso lingüístico, comparados con sus pares, porque no se les había estimulado debidamente. Además, Fernald identificó tres factores que influyen en la calidad de las experiencias, el entorno, y el desarrollo lingüístico. Estos son: el acceso constante a conversaciones, la cantidad y calidad de palabras utilizadas, y los gestos por parte de los padres.

Es importante recordar que para que las habilidades verbales de un niño mejoren, hay que hablarle directamente, mirándolo a los ojos. Las conversaciones que escucha, pero no son dirigidos hacia él, no son suficientes para que absorba el vocabulario. Este conocimiento sobre los requisitos del aprendizaje lingüístico de un niño también implica que la televisión no trae beneficios a su desarrollo lingüístico. Se recomienda evitar el uso de pantallas (televisión, iPad, etc.) con niños menores a dos años. La Asociación Americana de Pediatras recomienda esta limitación, ya que la exposición prologada a pantallas no solamente puede afectar el desarrollo lingüístico, sino también sus habilidades para leer, su memoria y sus patrones de sueño. Incluso los videos que dicen tener fines educativos no son recomendables para un niño de menos de dos años. Si quieres trabajar su área lingüística, tu hija necesita interacciones con personas reales.

Como ya se dijo, lo mejor que puedes hacer para fomentar el desarrollo lingüístico de tu pequeña es enfocarte en las interacciones verbales que tienes con ella. Los padres deben tratar de hablar con sus hijos frecuentemente, ¡y entre más pronto, mejor! También deben incluir la conversación en sus actividades cotidianas (sea lo que sea, siempre le pueden explicar a su hija lo que están haciendo). Incrementar esta participación verbal puede cambiar radicalmente el rumbo del desarrollo de tu hija, potenciando su ampliación de vocabulario, desarrollo lingüístico y futuras habilidades de lectoescritura.

Si quieres comenzar a tener más interacciones verbales, mira esta actividad que trata precisamente sobre eso:

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